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Full text of "Aragua de Barcelona; apuntaciones históricas"

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UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 




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DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 




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in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/araguadebarcelonOOdam 



D. A. M. 



ARAGUA 

DE BARCELONA 



APUNTACIONES HISTÓRICAS 



EMP. EL COJO 
CARACAS- 191 I 



D. A. M. 






A RAGUA 

DE BARCELONA 



APUNTACIONES HISTÓRICAS 



-.OLINÍS 

UNr 



EMP. EL COJO 
CARACAS - 1 9 1 I 




El Concejo Municipal del Distrito Aragua 
de Barcelona, á la fecha clásica del 
19 de Abril. 



270!*. 



22 



EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO ARAGUA 

considerando: 

Que la publicación que con el título de «Aragua 
de Barcelona — Apuntaciones Históricas)) registra en 
sus columnas el «Unionista» de Barcelona , exhibe fi- 
dedignamente la labor de la sociedad aragüeña en la 
obra, común de la civilización patria y sirve de enal- 
tecimiento v houoraute identificación histórica, política 
V social de nuestra colectividad municipal en el seno 
de la gran colectividad- nacional; 

considerando: 

Que es obra de honor, de conveniencia y de jus- 
ticia para este Cuerpo acoger ese trabajo y honrarlo 
con un acto que ponga de manifiesto la importancia 
que esta Corporación le atribuye, 

ACUERDA: 

Hacer la impresión en folleto y en número de qui- 
nientos ejemplares de la susodicha publicación, por cuenta 
del Tesoro Municipal con cargo al ramo de Fomento. 

Dado en el Salón donde celebra sus sesiones este 
Cuerpo, á 3 de agosto de 1910.— -10& y 52^ 

El Presidente, 

Manuel M. Arreaza. 

Felipe Lander. 

P. V. Guzmán Al/aro. 
Rómulo Cardier. 

P. M. Gago C. 
M. A. Pares Espino. 

El Secretario, 

P. Al/aro Gago. 



ARAGUA DE BARCELONA 



APUNTACIONES HISTÓRICAS 



A Villa de Nuestra Señora de Belén de Aragua, 
fue fundada por los Padres Observantes de Píri- 
tu, á cuyo cargo estaban todas las Doctrinas y 
Misiones déla provincia de Barcelona. No hay un dato 
exacto ó fijo sobre la fecha de su fundación, pero 
del relato de la obra del Padre Caulín se desprende 
que fue en 1734 (1). Dice este historiador que 
con la caritativa persuación de varios religiosos se 
fueron congregando algunas de las principales fami- 




1. En la Gran Recopilación Geográfica, Estadística é Histórica, del la- 
borioso é incansable compilador Landaeta Rosales, aparece que la funda- 
ción fue en dicho año, y en la misma fecha Chaparro y Santa Ana. El 
diccionario de Alcedo señala erradamente él de 1744. La Geografía Gene- 
ral de Montenegro Colón, tomo IV, página 57, dice que en 1723 se fundó 
la Villa de Aragua con gentes de todas clases etc. Don Miguel José Ro- 
mero nos dice en su folleto titulado «ha Primera Patria,» que el capitán 
Pedro Figuera, de Cumaná, ó uno de sus descendientes, fundó un hato en 
el lugar que ocupa hoy la ciudad de Aragua y edificó una Capilla; y que 
para 1723, siendo su propietario el sargento Mayor Don Francisco Figuera, 
se dio permiso para que en aquélla se dijese misa y se administrasen los 
sacramentos etc, siendo este el origen de la fundación de dicha Villa. 

En cuanto á los Municipios, leemos en Caulín que Santa Ana fue fun- 
dada en 1734 en el sitio de Anaco y posteriormente trasladada en 1750, donde 
hoy existe. I v a Margarita en 1738 y Cachipo en 1749. No menciona al Cha- 
parro. 



— 10 — 

lias con que se dio principio á esta Villa en una 
apacible llanura que mediaba entre el Carnoruco y el 
río Aragua, de donde tomó su nombre (l). Sin du- 
da que el lugar llamado Carnoruco era la pequeña 
sabana que hemos conocido con el nombre de Mesa 
de las Patillas, hoy convertida en bosque y que 
para entonces sería más extensa, comprendiéndose 
bajo su dominación sus contornos ó sitios adyacen- 
tes, pues observamos que más adelante habla de los 
llanos de Carnoruco. Fue administrada en lo espiri- 
tual por los misioneros de Píritu y provista después 
de cura clérigo, que era á la vez Vicario de allí y 
de otros partidos (2). Bn lo civil y político gober- 
nada por un Teniente, dos Alcaldes, Regidores y 
demás oficios de justicia. Su vecindario se compo- 
nía de 200 familias, poco más ó menos, 600 per- 
sonas (3). Refiere el mismo sacerdote que en 1752 pre- 
dicó misión y encontró en sus vecinos una gente 
humilde y muy devota, acreedora por sus buenos 
servicios al beneficio de la Correspondencia, y hace 
también mención de vegas y fértiles valles en las ri- 
beras de los ríos Aragua y. Güere, así como de di- 
latadas campiñas ó sabanas de buen pasto (4). 

Bn la obra «Apuntes estadísticos» publicada en 
1875 de orden del General Guzmáu Blanco, hemos 
tomado estos datos: Aragua está situada en una alta 
sabana, á la orilla del río de su nombre (5) su al- 
tura sobre el nivel del mar es de 113 metros. Su 



1. L,a etimología de la palabra Aragua es Arangua y Aracui, vocablos 
caribe y cumanagoto que significan chaguarama, palmera que sin duda se 
daba en las cabeceras de dicho río. Conocemos hoy allí la del moriche. 

2. Se refiere á partidos capitulares, que equivalían á Cantones. 

3. Suponemos que este número de habitantes sería para la época en que 
escribía su libro el Padre Caulín, el cual terminó el año de 1759. 

4. L,a fertilidad de las márgenes de estos ríos, así como sus aguas, ha 
disminuido á causa del desmonte y de las malas estaciones; no obstante 
vense todavía buenas labranzas de caña en Güere y algunas en el Aragua; 
entre éstas puede mencionarse la Vega de la familia López que contará á 
lo menos de 80 á 100 años, y cuyo cañaveral, sin necesidad de riego, se con- 
serva siempre verde en el verano. 

5. Más propiamente en una meseta. 



— 11 — 

latitud es de 9 o 24' 58" N. y su longitud de 2 o 
16' 10" al B. del meridiano de Caracas. La tempe- 
ratura media es de 25° por centígrado. 

Después hemos obtenido de la Comisión Astro- 
nómica del Plano Militar las observaciones practica- 
das en el mes de junio de 1908, que son: Latitud 
9 o 27' 29" N. Longitud 2 o 6' 6" B. Altura sobre 
el mar 110 mts " Bstos datos, que tenemos por los 
más exactos, están ya publicados en el tomo II de 
la Memoria de Guerra de 1909, y también los he- 
mos visto en el Anuario Bstadístico del Ministerio 
de Fomento de 1908, editado en el corriente año, 
pero con algún error que suponemos de imprenta, 
pues tienen el mismo origen de la Comisión (1). 

Bl Distrito Aragua, confina: al Norte, con los 
Distritos Cagigal, Bolívar y Libertad, de los cuales 
está separado por la quebrada de Sacacual, desde su 
desembocadura en el río Güere, hasta el punto que 
lo limita con la línea occidental del Distrito Frei- 
tes. Al Bste, con el Distrito Freites, desde el punto 
ya mencionado, rumbo sur atravesando el camino 
público de Santa Ana y San Joaquín, en un lugar 
equidistante de estas poblaciones, hasta encontrar 
la confluencia de los ríos Orocopiche y Mapuey, si- 
guiendo el curso del último hasta su nacimiento, y 
de allí hasta terminar al norte de las cabeceras del 
río Caris. Al Sur, con los Distritos Miranda y Za- 
raza, este último del Bstado Guárico, desde el punto 
inmediato de dichas cabeceras buscando el río Misa 
Cantada (2) y el nacimiento del río Merey, de donde 
parte una recta á las cabeceras de la quebrada del 
Orégano, cuyo curso se sigue hasta su confluencia 
con el río Uñare. Al Oeste, con los Distritos Ca- 



1. I y a Comisión á que hacemos referencia se compone de los señores 
Doctores Santiago Aguerrevere, Lorenzo Osío y Pedro Torres Arnáez. 

2. Así dice la ley, pero el nombre más conocido de este río es el - de 
Mesa Cantada. Caulín lo nombra Mazacantar, que es sin duda el origina- 
rio, ó sea el indígena, y de consiguiente su propio nombre. 



— 12 — 

gigal y Zaraza, desde dicha confluencia siguiendo el 
Uñare hasta donde desagua la quebrada de las Ara- 
guatas, la cual sirve de lindero desde su origen, y 
de este punto sigue la línea divisoria de los sitios 
Los Carrizales y Los Perritos, La Palmita y Boque- 
rones, continuando la línea al Norte, pasando al 
poniente de Las Animas y La Margarita, hasta la 
desembocadura de la qiiebrada Sacacual en Güere (1). 

Su superficie en la antigua denominación de Can- 
tón Aragua, comprendía un ángulo de la gran mesa 
de Guanipa. La extensión de dicha superficie puede 
medir hoy 6.000 millas cuadradas. 

Sus ríos son: Aragua y Güere (2), al primero 
se le unen los ríos Guarió y Orocopiche, ya com- 
puesto este último de Pirara Mapuey y Chiguapo; 
y á Güere los de Mería y Misa Cantada con sus 
tributarios, el primero de Caico seco y Cuiva, y el 
otro con Cachipo. Nace Aragua en la mesa de Gua- 
nipa y Güere en los farallones ó faldas de dicha 
mesa; lo mismo los afluentes nombrados. Hl río 
Uñare costea parte del distrito, al Sur y al Oeste. 

Sus producciones y manufacturas son: minerales: 
mica, yeso y arcillas de colores (3). 

Maderas y plantas: para tinte: mora y para- 
guatán. 

Para construcción: cedro, puy, cartán, pardillo, 
tarare, apamate, dividive, virote, cereipo, palosano, 

1. Como conocemos prácticamente parte de la línea oriental, la hemos 
diferenciado un poco de la que señala la L,ey de División Territorial del 
Estado, de acuerdo con la jurisdicción, más ó menos, conocida entre los ve- 
cindarios de San Joaquín y Santa Ana y con la división que, como más 
natural y equitativa, podría fijarse, caso de deslinde ó mensura entre los 
Distritos Aragua y Freites. También nos ha parecido bien algunas otras 
rectificaciones que nos hemos permitido hacer, como la de mencionar al 
Norte, además del Distrito Cagigal, que dice la Ley, los de Bolívar y Liber- 
tad; suprimir este último de la demarcación que trae al Este; señalar en 
unión del Distrito Miranda el de Zaraza al sur, y este mismo y el de Ca- 
gigal al Oeste, en vez del Estado Guárico separado por el río Uñare, como 
lo establece la citada Ley. 

2. Hemos visto esta palabra escrita Huere, por españoles en tiempo de 
la Colonia. 

3. Existe la creencia de que hay mina de oro en el Municipio de Ca- 
«ehipo. 



— 13 — 

granadillo, araguaney, yaque negro y blanco, que- 
bracho ó quiebra hacha, brusquillo, masaguaro, pal- 
ma llanera, corozo, etc. 

Medicinales: copaiba, guaco, ipecacuana, cautaro, 
escorzonera, polipodio, tártago, piñón, tamarindo, 
túatúa, gengibre de sabana, fregosa, cariaquito, gra- 
ma, culantrillo, betónica, llantén, malvavisco, comino 
rústico, rosa de montaña, cruceta real, drago, caña- 
fístula, caña de la india, yagrumo, amapola blanca, 
fruta de burro, bejuco estrella, bejuco moreno, nicua, 
yerba buena, cadillo de perro, chiquichique, limón, 
espadilla, zabila, salvia, etc. 

Se fabrican chinchorros, sombreros de cogollo, 
calzado, alpargatas, tinajas, etc. 

Frutos: maíz, arroz, frijol, judías, plátanos, cam- 
bur, yuca, batata, mapuey, ñame, ocumo, uyama, 
tab'aco, caña, se produce bien el coco, y en gene- 
ral todo árbol frutal de nuestra zona (1). 

Su comercio está limitado á las importaciones 
de mercancías y víveres de Caracas, La Guaira y 
Ciudad Bolívar, á los comestibles del país, y á la 
exportación de ganado, queso, cueros, pieles de ve- 
nado y de chivo. 

Codazzi dice que la Villa de Aragua está si- 
tuada en una sabana á la orilla del río de su nom- 
bre, que su posición en la Provincia de Barcelona, 
está en el centro de las llanuras y que sus habi- 
tantes casi todos ricos propietarios, contribuyen al en- 
grandecimiento de la Villa, llamada á ser muy im- 
portante, etcétera. 

Menciona como Municipios del Distrito á Aragua, 
Chaparro, La Margarita, Cachipo, Santa Ana y San 
Joaquín (2). 



1. Podrían citarse como especialidades del lugar algunas frutas y así 
mismo preparaciones alimenticias, que elogian mucho los extraños. 

2. San Joaquín pertenecía al Distrito por la Ley de División Territo- 
rial de 1835, pero dejó de pertenecer cuando por decreto del Congreso fe- 
cha 8 de mayo de 1855 se reorganizó el Cantón Chamariapa y se le cam- 
bió el nombre por el de Freites, quedando entonces El Carito pertene- 



— 14 — 

En cuanto á la situación, nos permitimos recti- 
ficar que no está en el centro de las llanuras, sino 
que allí comienzan ellas. Podría decirse más bien, 
aunque no con toda exactitud geográfica, que ocupa 
el centro del Estado, y que sirve como de división 
á las zonas de los bosques y los llanos. 

La población del Distrito, según el Censo de 
1891, que es -el último que se ha levantado en la 
República, era de 36.802 habitantes; de modo que 
resultaba ser el más poblado del Bstado. 

Bs posible, y casi seguro, que esta población no 
haya aumentado durante los 19 años transcurridos de 
aquella fecha á la actual, debido á las constantes 
guerras y al paludismo. 

Estas mismas calamidades y la falta de expor- 
tación permanente de ganado han disminuido sus ri- 
quezas; pues, como es sabido, Aragua es un Distrito 
esencialmente criador. 

A pesar de esto, parece que el espíritu progre- 
sista de sus hijos, luchará con las circunstancias ad- 
versas para evitar su decadencia material, y, si se 
quiere, para sostener y dar más florecimiento en lo 
posible á su progreso moral é intelectual. 

Este florecimiento no es la obra ni de la actual 
ni de la anterior generación. Viene de atrás. No 
hemos hecho sino seguir el ejemplo, obedecer al me- 
dio y afianzarlo, si se nos permite la frase. 

Los padres de familia de Aragua han demostrado 
siempre el mayor interés por la educación de sus 
hijos; y así vemos que desde los comienzos de nuestra 
vida republicana y á pesar de nuestros disturbios, se 
crean y se conservan allí en diversas ocasiones varios 
institutos de enseñanza. 

El 5 de julio de 1839 (1) funda el Doctor Pío 

ciendo á Aragua hasta 1864. Desde esta fecha los Cantones se llamaron De- 
partamentos, hasta la nueva Constitución de 1881, que les cambió el nom- 
bre por Distrito, así como por el de Municipios las parroquias. 

1. Para esta fecha no existía en Oriente ningún Colegio particular, y sólo 
uno nacional en Cumaná. 



— 15 — 

Ceballos un Colegio denominado «El Entusiasmo,» que 
tuvo por uno de sus catedráticos al Doctor Miguel 
López Unieres y dos años después como Vicerrector 
al Licenciado Narciso Fragachán, quien vino de Ca- 
racas á servir dicho cargo. Colegio del cual salen 
aprovechados discípulos que, continuando varios de ellos 
sus estudios en Caracas, supieron honrar las letras y 
sus respectivas profesiones. Fueron del número de 
aquéllos Francisco José Oriach, Felipe Cardier, Vi- 
cente Amparan, Fabricio y Emilio Aponte, Pedro Ge- 
rardo Mouagas é Ildefonso Urbáez. Este Instituto 
tenía clases de gramática castellana, latín, matemá- 
ticas y filosofía. 

En 1852 es fundador de otro Colegio el Licen- 
ciado Fragachán (al que ningún nombre quiso dar) 
y el cual dirigió hasta el 55, contando entre sus bue- 
nos alumnos á Camilo Alfaro, José Ramón Camejo, 
Pedro Eduvigis Campos, José Manuel Pares, Manuel 
Hernández, etc. Sobre el primero recordamos haber 
oído referir que al ingresar en el Colegio de Santa Ma- 
ría llamó mucho la atención su aprovechamiento en 
el latín (1). 

Varías escuelas se fundaron hasta la entrada de 
la guerra de 5 años y durante ella, tales como la 
del señor Manuel Antonio Urbina, que funcionó con 
anterioridad al Colegio de «El Entusiasmo)) y que co- 
nocemos como la más antigua; la del señor Maria- 
no Gallegos, que la siguió; la del señor Pedro Her- 
nández el 48; la del señor Emilio Aponte del 50 al 
53, donde estudiaron primeras letras César Espino y 
Francisco Díaz Grafe; la de Mr. Federico Battini, 
que existió más ó menos del 55 al 60, la del señor 



1. La casa donde estuvo el primero de estos Colegios fue la que se co- 
nocía con el nombre de la de Mata de Coco, que se derribó para fabricar la 
que hoy pertenece á la señora María Francisca C de Lander; y el otro, en la 
del señor don Carlos Valladares, que es hoy de la sucesión del Doctor Guz- 
mán Bastardo. 



— 16 — 

Juan Rodríguez Arreaza, durante la guerra y la de 
un señor González, en esa misma época. Pero hay 
que hacer mención especial de la muy notable diri- 
gida por el ilustrado y competente pedagogo fran- 
cés Mr. Battini, que hemos nombrado, en la que, ade- 
más de las primeras letras, se estudiaba aritmética, 
geografía, gramática castellana, latín, francés y te- 
neduría de libros, y la cual dio discípulos aprovecha- 
dos. Pedro Miguel Gago fue uno de ellos y se dis- 
tinguieron también Lorenzo Gago, Luis Manuel Arrea- 
za, Miguel Arvelaiz y otros. 

Terminada la funesta guerra vuelve á Aragua, 
procedente de Cumaná, el ya para entonces conocido 
y familiar institutor Licenciado Fragachán y establece 
el 19 de diciembre del 64 una buena escuela de va- 
rones que funcionó con toda regularidad y con gran 
número de alumnos, entre ellos el que escribe estos 
apuntes. Su duración alcanzó de 12 á 14 años. Una 
escuela de niñas funcionaba á la vez atendida por la 
señora del Licenciado y dirigida por él. 

Bn las fechas que hemos venido citando existie- 
ron también otras escuelas de niñas, de las cuales 
traemos á la memoria las de las señoras doña Dolo- 
res Camejo de Troconis, doña Teresa Doble de Insel, 
doña Cristina Carujo de Torres, doña Pacífica Valla- 
dares de Battini y doña Benita Inchausti. 

Bl 1° de mayo de 1871, en medio del descon- 
cierto producido por la guerra azul, funda el Doctor 
Domingo José Guzmán Bastardo su famoso Colegio de 
San Juan Bautista, cuya fama es proverbial. 9 cursos 
de Filosofía fue el preciado fruto de sus labores du- 
rante los 23 años de su recordable existencia y más 
de 80 alumnos recibieron el bachillerato (1). Los 
nombres de Ramón Penzini, Ramón Hernández Ma- 
tute, Bmilio César Santodomingo, Próspero Aponte, 



1. Se facultó á este Instituto para conferir grados de Bachiller, el 9 de 
julio de 1875. Bolet Peraza tomó mucho interés en el Congreso, á tal fin. 



— 17 — 

Pedro Ignacio Romero, Alonso y Gabriel Calatrava, Nar- 
ciso Fragachán, J. P. Arreaza, Eduardo Méndez, José 
Manuel Lanza, Miguel José Romero, J. A. Castillo A., 
Juan Bautista Bance, Vicente Peña, Francisco A. Guz- 
mán Alfaro, Pedro Miguel Reyes, Rafael M. Valla- 
dares, Eladio Grafe Calatrava, A. Calatrava Rengel, 
Rafael T. y Francisco Camejo, Pedro María Arreaza 
Alfaro, Saturnino Arreaza, hijo, y otros más, figura- 
ron como sobresalientes. Varios han sido los discí- 
pulos de este inolvidable Instituto que coronaron sus 
estudios en Ciencias mayores en la Universidad de 
Caracas y que han descollado en su carrera profe- 
sional. 

Funcionaba á la vez con toda regularidad un 
Colegio Federal (1), desde el 15 de octubre de 1890, 
fecha de su instalación, hasta el 1902, en que con 
motivo de la Revolución Libertadora quedó de hecho 
inactivo, cuyos Rectores y Vicerrectores fueron res- 
pectivamente : 

El Doctor Horacio V. Bricefio y Bachiller P. M. 
Gago Baca (1890 á 91;) 

Bachiller Alonso Calatrava y Bachiller P. M. 
Gago Baca (91 á 92;) 

Bachiller Eduardo D. Méndez y Bachiller P. M. 
Gago Baca (92 á 98;) 

Doctor Ramón Penzini y Doctor Rafael T. Ca- 
mejo (98 á 1901;) 

Doctor Ramón Hernández Matute y Doctor F. 
Barrios Calatrava (1901 á 1902;) 



1. Este Colegio fue creado por Decreto del Congreso en 22 de mayo 
de 1890, á esfuerzos de un representante por el Estado Bermúdez, hijo de 
Aragua, y este mismo logró que se decretase en 3 de junio de 1891 la ero- 
gación de la cantidad de veinticinco mil bolívares á la adquisición de un 
local propio para dicho Colegio, cuya ley nacional está vigente. En el tomo 
15 de la Recopilación de Leyes, á las páginas 27 y 300 se hallan estos De- 
cretos, y también está el último en el libro Actos Legislativos sancionados 
por el Congreso en el año de 1891; en la Memoria de Instrucción Públi- 
ca del 92, á la página 516 y en la Gaceta Oficial número 5.361 correspon- 
diente al 19 de setiembre de 1891. Pacificado el país gestionamos su rea- 
pertura, pero nos encontramos con el inconveniente de que el Código de 
Instrucción Pública, que acababa de dictarse en enero de 1904, sólo estable- 
cía Colegios en la capital de los Estados. 



— 18 — 

La Bscuela Federal anexa estuvo sucesivamente 
á cargo de los señores Pedro Miguel Gago, Bachi- 
ller Carlos Manuel Fragachán y Bachiller Francis- 
co Antonio Arreaza. 

Otro particular denominado «Bolívar» (1886 á 
87) del competente institutor Bachiller Eduardo D. 
Méndez y varios de niñas en distintas épocas: uno 
dirigido por las señoritas Carmen y María Ledezma, 
dotado de muy buenos catedráticos, con el nombre 
de «Colegio del Carmen)), que alcanzó bastante du- 
ración (1870 á 95;) otro por el señor Vicente Fer- 
nández y su señorita hija Antonia con el nombre de 
«Santa Teresa de Jesús» (1881 á 83;) otro mixto 
por el señor Bachiller J. R. Camejo y su señorita 
hija Josefa María con el del «Sagrado Corazón de 
Jesús» (1882 á 84;) otro por el Bachiller Gabriel 
Calatrava con el de la «Inmaculada Concepción)» 
(1894 á 96;) «Colegio de Las Mercedes», en dos 
ocasiones, por el Bachiller Kduardo Méndez (1898 
á 1903 y 1907 á 1908;) uno de San José dirigido 
por la señora doña Josefa de Moreno en 1897 y 
uno decretado por el Gobierno del Estado (1897 á 
98,) que tuvo por Directora á la señorita Silvana 
Sabino y Subdirectora á la señorita Magdalena San- 
todomingo. También existeron varias escuelas pri- 
vadas de varones: una regentada por el Presbítero 
Doctor Juan Calbet (l), titulada «San Luis Gonza- 
ga» y de la cual fue uno de los discípulos el joven, 
hoy Doctor, Juan Bautista Bance ( 1S81 á 82;) otra 
de «San Roque», por Eduardo Grafe Hernández (88 
á 92) y una de hembras por la señora Carmen 
Medina (85 á 86. ) Hubo, además, una Escuela Fe- 
deral de varones regentada hasta 1876 por el Ba- 
chiller E. C Santodomingo, después por Ricardo 
Castro y Próspero Aponte, y de 78 á 79 por Eduar- 



I. Este ilustrado Sacerdote era Comisario de los Santos lugares de Je- 
rusalén. 



— 19 — 

do D. Méndez y Francisco Jr. Matute; por el Ba- 
chiller Camilo Arreaza de 1880 á 88; don Eduardo 
Grafe 1888 á 90; Bachiller Rafael M. Valladares 
92 á 93, y después por el Bachiller P. M. Iradi. 
Otra federal de hembras regentada hasta el 76 por 
la señora Gertrudis Iradi y después por la se- 
ñora Adriana Aponte; y de 1888 á 1907, por la 
señorita Josefa Antonia Ledezma, con algunas inte- 
rrupciones, durante las cuales y también anterior- 
mente ha desempeñado escuelas particulares (1). La 
señorita Luisa V. Méndez estuvo al frente de este 
mismo ú otro plantel. También existió por largos 
años una Escuela Muuicipal que estuvo anexa á los 
planteles del Licenciado Fragachán y del Bachiller 
Méndez, y una Escuela del Estado regentada por el 
señor Diego Bautista Arreaza (1894 á 97). 

Hoy existen para honra de sus Directores y de 
«la ciudad culta», un colegio mixto titulado «El Sa- 
grado Corazón de Jesús» dirigido por el señor José 
Ramón Camejo y su señorita hija Carmen; uno de 
varones por el Bachiller Narciso Fragachán, «La 
Asunción», que lleva más de 15 años de existencia, 
ha abierto cuatro Cursos de Filosofía y del cual por 
el éxito alcanzado y su buena marcha no puede de- 
cirse menos que del de San Juan Bautista (2); otro 
de niñas por el Bachiller Carlos Manuel Fragachán, 
á quien parece que la cualidad de institutor le fuese 
también hereditaria; una escuela particular del mo- 
desto joven Bachiller Francisco Antonio Anato, fundada 
en enero de 1904; y dos nacionales, una de varones y 
otra de hembras de que son preceptores el Bachiller Ma- 
nuel A. Pares v la señorita Soledad Romero Martínez. 



1. Esta virtuosa señorita y benemérita institutriz es acreedora al bene- 
ficio de la jubilación legal. Pensarnos lo mismo de la muy honorable dama 
Carmen Ledezma, agraciada con la Medalla de oro de la Instrucción por 
sus valiosos servicios en el profesorado durante 35 años, y la juzgamos tan- 
to más acreedora á la munificencia del Gobierno cuanto que se halla pos- 
trada por penosa enfermedad. 

2.. A dicho Colegio se autorizó para abrir Curso de Filosofía en 1897. 



— 20 — 

Bn la lista de los hijos de Aragua y de algu- 
nas poblaciones circunvecinas, que han sido honra- 
dos en distintas épocas con el doctorado, se verán 
los nombres de los que iniciaron su carrera cien- 
tífica en los mencionados Colegios. 

La publicamos con justo orgullo por el terru- 
ño y para satisfacción de los Institutores ó de sus 
descendientes. 

Doctores en Medicina y fechas de sus grados: 

Felipe Cardier, el 22 de diciembre de 1850. 

Vicente Amparan, el 26 de febrero de 53. 

José Ramón Hernández B., octubre 5 de 56. 

F. Díaz Grafe, junio 10 de 66. 

D. J. Guzmán Bdo., junio 14 de 66. 

César Espino, julio 19 de 66. 

Pedro B. Campos, julio 12 de 68. 

R. Hernández Matute, julio 30 de 82. 

José Policarpo Arreaza, mayo 5 de 84. 

Tomás Gibbs, mayo 14 de 84. 

Doroteo de Armas, agosto 5 de 84. 

Felipe Barrios C, abril 8 de 90. 

J. B. Pares Oriach, noviembre 6 de 95. 

J. R. Hernández Pares, noviembre 30 de 95. 

Julio C. Camejo, setiembre 22 de 97. 

M. Guzmán Romero, octubre 4 de 97. 

Domingo A. Calatrava, diciembre 13 de 97. 

M. Guzmán Alfaro, octubre 5 de 99. 

Vicente Peña, junio 12 de 1902. 

Julio C. de Armas, febrero 20 de 1904. 

Andrés Lepage, enero 5 de 1907. 

Doctores en Derecho: 

Nicanor Cardier, 30 de junio de 1847. 

José T. Monagas, enero 19 de 56. 

J. M. Hernández B., octubre 5 de 56. 



— 21 — 

Camilo Alfaro, abril 15 de 74. 
Ramón Penzini, agosto 20 de 82. 
Andrés A. Arreaza, enero 27 de 85. 
F. A. Guzmán Alfaro, noviembre 28 de 93. 
J. R. Camejo Farbós, diciembre 16 de 93. 
P. M. Reyes, agosto 3 de 94. 
J. B. Bance, agosto 31 de 94. 
F. M. Ledezma, setiembre 20 de 94. 
A. M. Ledezma, octubre 7 de 94. 
Rafael T. Camejo, setiembre 28 de 95. 
P. M. Arreaza Alfaro, setiembre 28 de 95. 
J. M. Hernández Pares, setiembre 29 de 95. 
Rafael Gibbs, octubre 11 de 95. 
A. Calatrava Rengel, diciembre 31 de 97. 
D. J. Guzmán Alfaro, setiembre 4 de 99. 
José Rafael Rojas, diciembre 18 de 99. 
Rafael M. Valladares, setiembre 4 de 1902. 
P. V. Guzmán Romero, setiembre 4 de 1902. 
J. T. Arreaza Calatrava, febrero 19 de 1907. 
D. Arreaza Romero, diciembre 5 de 1907. 
Fernando Iradi, (para graduarse). 

Doctores en Filosofía : 

Nicanor Cardier, graduado de Maestro el 9 de 
octubre de 1842. 

Manuel Guzmán Bastardo, Ingeniero. 

D. J. Guzmán Bastardo, Ingeniero. 

Juan Penzini, Ingeniero, el 17 de uoviembre de 
1877. 

Bn Ciencias Eclesiásticas: 
A. A. Arreaza, el 14 de agosto de 1884. 

Hicieron sus estudios completos en Derecho, y 
no se graduaron: 

Pedro Gerardo Monagas. 



— 22 — 

Ildefonso Urbáez. 

Emilio Aponte. 

Rafael L-ander Barroso. 

En Medicina: 

Fabricio Aponte. 
Manuel A. Matute. 

No terminaron sus estudios: 

En Medicina: 

Francisco A. Guzmán Romero. 
Manuel Lander Cardier. 
Rafael Pares. 

En Derecho: 

Pedro Manuel Arreaza. 
Ramón Rojas. 
Cándido de Armas, hijo. 
Pedro V. Guzmán, hijo. 
Domingo López Méndez. 

Murieron antes de terminar sus estudios: 

Pedro Calatrava, en Derecho. 

Pedro M. Pares Sucre, en Matemáticas. 

Terminan actualmente sus estudios: 

En Medicina: 

Pedro Felipe Arreaza Calatrava. 

Cruz M. Lepage. 

Ramón de la Cruz Penzini. 



— 23 — 
Bn Derecho: 
José Rafael Prieto. 
Cursan en 4-9 y 2<? año, respectivamente: 

Manuel Tiberio Arreaza, y 
Juan Serafín Penzini. 

De 70 años á esta parte, puede decirse, que no se 
ha abierto ningún curso de Ciencias mayores en la 
Ilustre Universidad de Caracas, que no registre nom- 
bres de jóvenes aragüeños; y lo consignamos con 
tanto mayor gusto cuanto que también disfrutan ellos 
de la reputación de buenos estudiantes. 

Bn las nóminas que hemos publicado, muchos 
de esos nombres no pasarán inadvertidos á los que 
se sirvan leerlas. 

Un César Bspino, tan modesto como sabio, un 
José Ramón Hernández Bastardo, un Felipe Car- 
dier, un Domingo Guzmán, un Ramón Hernández 
Matute, un Doroteo de Armas, un Tomás Gibbs, 
un Pedro Campos y un Guzmán Romero habrá que 
recordarlos siempre como .buenos médicos, notables al- 
gunos de ellos, así como abnegados y desinteresados en 
su profesión; bien que desprendimiento y abnegación 
son virtudes comunes á todos los que han ejercido y 
ejercen allí esta humanitaria profesión; por tal manera, 
que podría decirse que los enfermos de Aragua están 
siempre al cuidado de una Junta médica promovida 
por el afecto y el cariño; lo cual da, á la vez, una 
idea de su unión profesional. 

Vicente Peña, cuyos trabajos científicos han si- 
do bien acogidos por la Academia de Medicina, de 
la cual es miembro correspondiente; Pulido Arreaza, 
Barrios Calatrava, Hernández Pares, Guzmán Al- 
faro, todos pueden citarse de igual manera, porque 



— 24 — 

trillan la misma senda de honor de los que les han 
precedido. 

Y no se necesita detener la vista, sino leer de 
corrida la nómina de abogados para recordar grata- 
mente á Camilo Alfaro y á José Manuel Hernández 
Bastardo, y para enorgullecemos al presente con un 
Bance que escala la más alta cumbre del foro ve- 
nezolano, y satisfacernos también con Guzmán Alfa- 
ro, Reyes, Valladares, Calatrava Rengel, Rojas y 
Arreaza Alfaro, los cuales ejercen con éxito en la ca- 
pital de la República, y han sentado ya una reputa- 
ción sólida, por su ilustración, honradez é integridad. 

Y en esas mismas listas nos encontramos con 
oradores distinguidos como Francisco José Oriach, 
de quien dijo el ilustrado Sacerdote Doctor Fernan- 
do Arturo de Merino, que muy bien podía ir á ha- 
blar á España, para ser aplaudido, y de quien á la 
verdad podría decirse que nació orador, ó que su 
oratoria era don del cielo. 

Improvisaba á maravilla y su estilo familiar era 
culto y ameno. Gustaba siempre oírsele. Fn cierta 
ocasión admirando el talento de Bolet Peraza, le oí- 
mos decir que le hacía creer en la ciencia infusa de 
los apóstoles; cosa que de él muy bien podía decir- 
se, pues que sabía más de lo que había aprendido. 

Nicanor Cardier, á quien sus contemporáneos re- 
cordaban siempre con agrado, admirándolo tanto por 
su gentileza, como por su facilidad y elegancia en 
el decir. 

Manuel Matute, orador y tribuno de fácil impro- 
visación. Hablando en la Convención de Valencia el 
año de 1858, le gritaron de la barra: «el orador no 
se ve,)) aludiendo á su corta estatura, y él contestó 
con presteza y arrogancia, «pero se oye,» continuando 
sin tropiezo su discurso. 

Ildefonso Urbáez, de tan agradable conversación 
familiar y quien tanto gustó de cultivar la literatura. 
Bn sus piezas oratorias, resaltan imágenes atrevidas 



— 25 — 

• 

y vuelos muy raros. Don Cecilio Acosta, hablaba bien 
de él como hombre de letras, y hemos tenido el gusto 
de conocer la honrosa correspondencia del poeta Abi- 
gaíl Lozano, que él guardaba con esmero, como grato 
recuerdo de amistad. 

Y los que hoy oyen á Ramón Camejo Farbós, 
á Rafael Tobías Camejo y á Rafael Gibbs, recono- 
cerán en ellos dotes oratorias. 

Y nos encontramos con Don José Ramón Camejo, 
de vasta y profunda ilustración y uno de los mejores 
pedagogos de la República (1). Puerto España, Ciu- 
dad Bolívar, Upata, Caracas, La Victoria, Maracay, 
Zaraza y otras poblaciones, lo han conocido dirigien- 
do con éxito institutos de enseñanza. Bn el que re- 
genta actualmente en Aragua, es donde más ha pro- 
bado su práctica en el profesorado. Sus discípulos 
no fatigan la memoria con cansadas reglas y defini- 
ciones ni con aprendizajes inútiles; les habla con 
sencillez y familiaridad practicando con ellos su sis- 
tema oral y objetivo. 

Y en el mismo sendero nos encontramos con Eduar- 
do D. Méndez y Narciso Fragachán, ya bien repu- 
tados como institutores y con títulos al merecido apre- 
cio y consideración de que disfrutan, por sus nobles ser- 
vicios á la sociedad. 

Y si buscamos poetas ó amantes de la poesía, 
ahí están: 

Eladio Grafe Calatrava, muerto en su juventud, 
pero ya haciéndose aplaudir. 

Emilio César Santodomingo, que ensayó la lira 
con entusiasmo y lucidez, y quien parece no gustara 
dejarse oír más; tal vez por modestia de carácter 



1. Es autor de las siguientes obras didácticas: Gramática, Aritmética, 
Instrucción Moral y Religiosa, la primera en colaboración con el Doc- 
tor Ramón Isidro Montes. Tiene en preparación una interesante Obra de 
Pedagogía, de la cual ha publicado en importantes periódicos de la Repú- 
blica algunos capítulos; una «Pequeña Historia de Venezuela,» según el plan 
y Método de Duruy; Lecciones de Agricultura, de las cuales publicó en La 
Victoria algunas, el «Correo de Aragua,» y Lecciones sobre Código de Comercio. 



— 26 — 

ó porque cayera de ánimo ante las realidades de la 
vida. 

Eduardo D. Méndez, á quien se le ha celebrado 
su canto á la «Soy Sola,» vertido al francés. 

Rafael T. Camejo, quien, si á la verdad, ha pu- 
blicado poco de sus bellas composiciones, ha escrito 
mucho, aunque sólo para .ser leído por sí mismo ó 
por sus íntimos. 

Simón T. Camejo, de la escuela del modernis- 
mo y quien ya dio á la publicidad un libro de sus 
composiciones, aplaudido por la prensa y por el in- 
telectual prologuista, quien le augura que arrancará 
mucho oro de su mina opulenta. 

Diego Arreaza Romero, de igual escuela y de 
exquisito gusto. Parece que también publicará un vo- 
lumen con las flores de su ingenio. 

Luisa Rojas, (Lux) la inteligente é inspirada 
poetisa, que une al sentimiento del arte la delicadeza 
de su alma, y quien también ha escrito en prosa pá- 
ginas brillantes. 

Soledad Romero Martínez, (Sara) que versifica 
con sencillez y naturalidad, á la manera que canta 
el ave. 

Alonso y Gabriel Calatrava, Luis Grafe Calatra- 
va y Bmilio Pérez Hernández, que han probado po- 
seer estro y numen poético; Juan Serafín Penzini, 
José Luis Camejo, Andrés Ángel Arreaza, Leopoldo 
Hernández Gómez, etcétera, que se han iniciado úl- 
timamente con manifestaciones de gusto lírico. 

Y por último, por rigor y exactitud en estos da- 
tos, escribiremos tan sólo el nombre del poeta y li- 
terato José Tadeo Arreaza Calatrava, de quien el pú- 
blico podrá formar juicio definitivo al leer sus próxi- 
mos libros de poesías que dedica á Venezuela, y que 
edita en España (1). 

1. El Doctor J. M. Hernández Pares, en una publicación que hizo en 
1904, nos habla de un antiguo y notable poeta aragüeño Don José Antonio 
Echeverría, insertando lo que sobre él escribió Don Julio Calcaño, en su 



— 27 — 

Como nos ocupamos en un punto interesante que 
dice relación con el progreso que más nos satisface, 
no olvidaremos decir que, además de los estableci- 
mientos de educación de que liemos hablado, han exis- 
tido Sociedades Científicas y Literarias, con el propó- 
sito de colaborar al mayor desarrollo intelectual de 
Aragua. Una de estas sociedades fue promovida por 
el importante y valioso elemento social Don José Ra- 
món Camejo; (1875 á 77) y á las hermosas justas 
de las letras, á los lucidos certámenes públicos con- 
currían no sólo los intelectuales á tomar parte en 
ellos, sino un auditorio numeroso presidido por la 
gracia; es decir, por la mujer aragüeña, que al em- 
bellecer con su presencia aquellos actos, servía de es- 
tímulo á los demás y se nutría á sí propia. 

También se han celebrado veladas artístico-lite- 
rarias en distintas ocasiones con lucimiento, pues 
que la música y el canto que tanto adornan á la 
mujer, no se ha descuidado. Así vemos que desde el 
año de de 1867 en adelante se han sostenido muy 
buenos Profesores como Alejo Túpano, Muckenhirn, 
Depool, Jesurum, etcétera (1). 

Hanse establecido con noble empeño varias socie- 
dades y clubs. Entre ellos citaremos al Club de Ami- 
gos (1881 á 87) que no sólo fue centro de solaz y 
de expansión sino más bien de torneo intelectual; á 
la sociedad «Mutuo Auxilio,» (1882 á 86) de trascen- 
dencia social, porque propendió siempre á la armonía 



aplaudida Obra «Parnaso Venezolano,» á la página 137, y que dice: «Vio la luz 
en Aragua de Barcelona, el año 1815, y niño aún, se trasladó á la Habana 
con su familia por no avenirse ésta con la E evolución de Independencia. 
Hizo Echeverría sus estudios de Filosofía y Derecho en el Real Seminario 
de aquella Isla, y se aplicó al cultivo de las letras, en las cuales ejerció á 
una con Del Monte, señalada influencia. Su reputación se extendió en bre- 
ve por España y las Repúblicas Americanas. Baralt dice de él que era uno 
de los escritores más elegantes, castizos y enérgicos de la lengua castellana. 
Murió en Nueva York el 11 de marzo de 1885. Su Obra más celebrada es 
la novela intitulada «Antonelle.» 

1. Desde aquella fecha se han introducido en Aragua como cincuenta 
pianos, lo cual no es para pasar inadvertido si se atiende á las dificultades 
que hay que vencer, por la falta de vías de comunicación. 



— 28 — 

•en medio de nuestras estériles é infructuosas luchas 
locales, y á otros fines benéficos. 

Al Club Progreso (1905 á 1907) destinado á ser 
centro de cultura y de recreo a la par que servir 
de mucho á nuestro adelanto. Fue por demás sensi- 
ble que no se le comunicara una existencia estable. 

La Sociedad de la Cruz, instalada en 1883 y 
reinstalada en enero de 1908, compuesta en su ma- 
yor parte del virtuoso gremio de artesanos, y enca- 
minada á nobles y laudables tendencias. 

Y otras más que han respondido á fines espe- 
ciales, se han establecido también con sólo la ini- 
ciativa particular y sostenidas por el esfuerzo propio. 

Pedro Miguel Gago, de grata recordación, que 
unía á la seriedad de su carácter y á la luz de su 
cerebro, el entusiasmo por toda obra buena, inició 
la formación de una banda en 1882; á la cual dio 
clases el Profesor don José Mármol y Muñoz, y más 
tarde Muckeuhirn, cuando estuvo la primera vez allí, 
contribuyendo á sus buenos resultados el entusiasta 
don José Ramón Camejo (1). 

Vicente Peña, espíritu cultivado y elemento so- 
cial de primer orden, como abanderado del progre- 
so, fundó en unión de algunos amigos la Sociedad 
Estudiantina Aragüeña (1894 á 97), y con miem- 
bros de ella se formó una banda del mismo nom- 
bre, la que tuvo primero por Director al señor J. 
Jesurum, después al mismo Peña, y por ausencia 
de éste al Bachiller Francisco José Camejo. 

Hoy existe otra banda organizada por este inte- 
ligente y progresista joven, á quien no sólo le son 
familiares las letras sino la música, cuyo arte ha 
logrado profundizar. Está consagrado á su enseñan- 
za, y es de celebrarse que Aragua posea ya un 
Profesor de su propio suelo. 



1. I Y os instrumentos para esta banda fueron regalados por el Presidente 
del Estado Bermúdez, General Pedro Vallenilla. 



— 29 — 

El teatro, como elemento también de civiliza- 
ción, no se ha descuidado. Muchas veces y desde 
tiempo atrás hanse formado compañías de aficiona- 
dos, siendo anhelo del lugar poseer un edificio ade- 
cuado al medio y que llene á cabalidad su objeto (1). 

Volvemos al orden más ó menos cronológico de 
estos apuntes, el cual descuidamos al extendernos 
en la materia de la instrucción, que bien pudiéra- 
mos llamar la característica de Aragua. 

Bsta Villa tuvo la gloria de verse representada 
en nuestro primer Congreso independiente de 1811. 
Su Diputado, el honorable señor Doctor José María 
Ramírez, (2) fue de los más decididos en que se 
proclamara la absoluta é inmediata independencia de 
Venezuela, cuando no faltaba quienes fluctuasen en 
la adopción de términos medios. 

Aragua se pronuncia en seguida por dicha inde- 
pendencia (3). 

Durante la Guerra Magna presenció dicha Villa 
varios hechos de armas, entre ellos la célebre bata- 
lla librada el 18 de agosto entre Bolívar y Mora- 



1. El «Club de Amigos» construyó un escenario que tuvo en actividad 
algunos años. El «Club Progreso» que tenía entre sus propósitos la cons- 
trucción de un salón de teatro, promovió la organización provisional de 
una Compañía con tal fin; y las representaciones, que son las últimas que se 
han efectuado allí, fueron muy bien acogidas. 

2. Era natural de Santodomingo y murió en Caracas. Conocemos á su 
descendiente el señor Basilio Alvarez Ramírez, quien nos informa que lo 
son también la señora Bárbara R. de Correa y señoritas Juana de Jesús é 
Isabel Ramírez y María de Jesús Solvez Ramírez, Concepción R. de Quin- 
tana, nietas que residen en Caracas. En Valencia, Pedro, Ramón, Enrique- 
ta y María Ramírez Tirado, nietas; y en Barcelona: Ramón, Dolores y Carmen 
Ramírez Trías, biznietos. 

3. «Proclamada la Independencia el 5 de julio de 1811 en Caracas, el 
Capitán General Don José Antonio Freites Guevara, Mariscal de Campo, 
titubea ó emplaza el pronunciamiento de esta ciudad (Barcelona), y va á la de 
Aragua á hacer contrapronunciar á los patriotas llaneros que se habían an- 
ticipado á la capital, etc.» «Fue la ciudad de Aragua, fueron los patriotas 
llaneros los primeros que dieron el grito de Independencia absoluta, etc» (*). 

Folleto citado de Don Miguel José Romero. 

(*) Menciona como principales personajes de la época á Don José An- 
tonio Figuera, Don Pedro Amparan y su hijo Pedro Miguel, los Hurtado, 
padre é hijo, los Arvelaiz, los Barroso, los Bastardo, los Gago, los Alfaro, 
los Matute y otros. 



— 30 — 

les (1) y el combate del 14 de abril de 1815 en- 
tre Monagas y Gorrín (2). 

En 1831 sus anales registran una Acta glorio- 
sa en defensa de la integridad de Colombia y del 
Padre de la Patria, fundador de 5 Repúblicas (3). 
Esta Acta emanada de una Asamblea Popular fue 
suscrita el 15 de enero, y con ella se inició el mo- 
vimiento armado que se extendió á todas las Pro- 
vincias de Oriente, á los llanos de la de Caracas y 
á Barlovento (4). La inesperada muerte del Li- 
bertador en primer término, puso coto á esta revo- 
lución por medio de un convenio celebrado entre 
Páez y Monagas en Valle de la Pascua el 24 de 



1. La obra citada de Landaeta Rosales trae la fecha del 17. Siempre 
hemos entendido que la pelea fue el 18, que empezó á las 8 de la mañana 
y terminó de 3 á 4 de la tarde, habiéndose retirado Bolívar poco antes. 
Además de la tradición oral, que nos habla de la fecha del 18, la encon- 
tramos en los historiadores Larrazábal, «Vida de Bolívar, tomo I, páginas 
327 y 328. En Montenegro Colón, en su «Geografía General», tomo IV, pá- 
gina 175. En Baralt y Díaz, en el tomo II, página 26S. Ramón Azpurúa 
en su obra de «Biografías de Hombres Notables», trae la misma fecha del 
18, en la del General José G. Monagas; y en la del General José T. Mo- 
nagas, la del 19. O'Leary, tomo I, de narración, página 206, dice que el 
17 se «presentó» el Coronel Morales, segundo de Boves, frente á Aragua, 
etc.; y el Libertador en una Exposición que dirigió al Presidente del Con- 
greso Granadino, fechado en Cartagena, dice: «Nuestros dos ejércitos (el 
del Jefe de Oriente y el suyo) se incorporaron en la Villa de Aragua, etc., 
y el 17 de agosto fue testigo de la acción más sangrienta, que decidida 
contra las armas republicanas, decidió también la suerte de la República». 

Las pérdidas alcanzaron á 3.700 entre muertos y heridos, y fue acuchi- 
llada en la iglesia gran parte de la vecindad. 

2. La obra de Landaeta trae la fecha del 24 de marzo. La de O'Leary 
en su tomo I, página 333, dice á fines de marzo ó á principios de abril. 
En el volumen III, página 376, de «Biografías de Hombres Notables» por 
Ramón Azpurúa, en las de los Generales José Tadeo y José Gregorio Mo- 
nagas, se lee la del 14 de abril. 

3. Dicha Acta se encuentra en las páginas 542, 543 y 544 del tomo IV 
de la «Geografía General» de Montenegro Colón, sin las firmas. Pero sabe- 
mos por los «Datos Históricos Sur Americanos», tomo I, páginas 144 y 145, 
A. L- Guzmán, y por el tomo II, página 215 de la «Historia Contemporá- 
nea de Venezuela» del Doctor González Guiñan, que la suscriben en primer 
término el Corregidor Manuel Valladares, el Cura, el General José Gregorio 
Monagas y los Coroneles Gerardo y Francisco Monagas y Francisco Javier 
Rojas. 

4. Esta revolución llamada integrista, reconoció por Jefe Superior al 
General José T. Monagas, quien desde que terminó la guerra de Indepen- 
dencia había elegido á Aragua para su residencia con la familia, contribu- 
yendo mucho á repoblarla con sus amigos. Allí nacieron casi todos sus hi- 
jos y algunos de sus nietos, como Juan Giuseppi, personalidad social muy 
distinguida. 

Tanto había sufrido aquella población, que cuando pacificado Oriente, 
se dirigía dicho General á Barcelona, un tigre le mató en la misma plaza 
la muía en que iba, donde estaría amarrada ó maneada por la noche. 



— 31 — 

junio de 1831 (1). Con aquella enérgica protesta 
le tocó á Aragua en tan solemne ocasión, salvar el 
concepto del patriotismo, del honor y de la gratitud. 

En 1835 se efectuó también allí el movimiento 
reformista que terminó con el Tratado de Pirital 
entre los mismos Jefes Páez y Monagas, el 3 de 
noviembre de dicho año (2). 

En 1846 se organizó un ejército en Aragua, á 
cuyo frente pacificó el General Monagas, nombrado 
Segundo Jefe del Ejército Constitucional por el Ge- 
neral Soublette, las poblaciones insurreccionadas con- 
tra el Gobierno que este General presidía, y conser- 
vó la paz de Oriente. 

Como circunstancia notable puede mencionarse 
la llegada de una respetable comisión á aquella ciu- 
dad en 1847, con motivo de la elección presidencial 
recaída en dicho General J. T. Monagas (3). 

Un suceso parecido al que acabamos de anotar 
ocurrió en el año de 1867. Varios padres de fami- 
lia preocupados por el estado de anarquía en que se 
encontraba el país, después de efectuar una reunión 
que deliberó sobre el particular, determinaron pasar 
á El Roble á excitar al General Monagas á poner- 
se al frente de los acontecimientos, á fin de salvar 
la conflictiva situación, coincidiendo este paso, me- 
ditado en Aragua, con la llegada al mencionado lu- 
gar, de un comisionado de Caracas, que llevaba el 
mismo fin (4). 



1. En 24 de febrero de dicho año 3 - a habían ido á Aragua como co- 
misionados de paz por el Gobierno, los distinguidos compatriotas Doctor Ale- 
jo Fortique y el señor Martín Tovar. 

2. A este tratado de paz precedió una entrevista de los comisionados 
Coroneles José Gabriel Lugo y José Austria, por parte de Páez, con el Co- 
mandante Florencio Meleán, por la de Monagas. Volumen II, página 263, 
de la «Autobiografía del General Páez». Fste General estuvo en Aragua, en 
dicha ocasión, con su numeroso ejército. 

3. l,a Comisión á que nos referimos se componía de los señores Doc- 
tor Modesto Urbaneja, Doctor D. B. Barrios, Rafael Urdaneta, Ingeniero 
Carlos Soublette, señor J. B. Arismendi y un señor Sucre. 

4. Este comisionado fue don Diego Antonio de Alcalá. Ya antes ha- 
bía estado el General Euis I,evel de Goda, quien de allí siguió á Ciudad Bo- 
lívar á hablar con el señor don Juan B. Dalla-Costa, Presidente de aquel Es- 



— 32 — 

En julio del 53 se efectuó allí un alzamiento 
capitaneado por el Comandante Manuel Baca, y "el 
cual terminó poco tiempo después por sometimiento. 
Correspondía dicho alzamiento á la revolución de 
aquel año. 

Ya antes había organizado fuerzas allí el Coro- 
nel Gerardo Monagas en defensa del Gobierno y 
marchado á Cumaná. Con él iban como oficiales 
aragüeños los Capitanes Juan Ramírez, Julián Ro- 
mero, Andrés Almea y otros, quedándose en Ara- 
gua los Comandantes Ascensión Aponte y Alejandro 
Barrios, quienes eran muy adictos á su persona. 

Bn la lista de militares y políticos notables del país, 
han aparecido en todo tiempo nombres de Aragua. 

Citaremos en este lugar los de la Independen- 
cia y como el primero de ellos al General José Gre- 
gorio Monagas, de quien dice la tradición que nació 
en Kl Roble, jurisdicción de Aragua (1). Mereció 
el calificativo de la primera lanza de Oriente (2). 

Francisco Carvajal, alias «Tigre Encaramado», 
«aquel llanero famoso que manejaba las bridas del 
caballo con la boca y las armas con ambas ma- 
nos» (3), y á quien le tocó morir heroicamente en la 
acción del 18 de agosto de 1814, que hemos citado (4). 

tado, llevando sin duda instrucciones del General Monagas. De los que fue- 
ron de Aragua, recordamos apenas, al Padre Bernardino, Licenciado Narci- 
so Fragaclián, don Luis J. Arreaza, don Alonso Calatrava, don Juancho y 
don Manuel Lander, don Vicente Amparan, don Alejandro Barrios, don J. 
Clemente Hernández, etc. 

1. El Roble fue siempre hato de la familia Monagas y en él residieron 
muchas veces los padres de los Proceres Monagas. El decano hoy de la 
familia Doctor J. T. Monagas y la señora María Iginia M. de Oriach, oc- 
togenaria, nos han dicho que nuestro tío nació allí. Sabemos, además, que 
fue bautizado en Santa Ana, siendo su padrino don José Gregorio Fernán- 
dez, padre de doña Manuela F. de Amparan, y que la señora Bárbara Pé- 
rez, madre del General Sotillo, lo llevó en sus brazos de El Roble y lo 
condujo también á las puertas de la Iglesia. 

2. En un episodio histórico entre Bolívar y Páez, que se ha publica- 
do, llegó Bolívar á decir que no sólo era Monagas la primera lanza de Ve- 
nezuela sino de Colombia, etc. 

3. «Vida de Bolívar» por Larrazábal, tomo I, página 328. 

4. «El valiente Comandante Francisco Carvajal, terror de los realistas, 
fue muerto en el acto de tomar una pieza de artillería que quedó en po- 
der de los patriotas». Montenegro Colón, tomo IV, página 175. Publicare- 
mos al final su partida de bautismo. 



— 33 — 

Kl Coronel Eduardo Antonio Hurtado, que asis- 
tió al Congreso de Angostura en 1819 y fue des- 
pués Gobernador en Barcelona en 1828, y otra vez 
de 1836 á 1839. 

Kl Coronel Francisco Barroso, quien murió de re- 
sultas de una herida que recibió en Barcelona por 
los años de 1817. 

Don Luis Bastardo, que fue el primer Gober- 
nador "Civil de la Provincia de Barcelona (1821) 
otra vez de 1844 á 47, y miembro del Congreso 
Federal (l). 

El Coronel Manuel Figuera (El Mayor Figue- 
ra) que ocupó asiento en el Senado de la Repúbli- 
ca y fue también Gobernador de Barcelona de 1832 
á 35. 

El Teniente Coronel Manuel Barroso, conocido 
por el Padre Barroso. 

Y es justo no callar los nombres de los Ofi- 
ciales, Comandante Manuel Fernández, Capitanes 
Manuel Baca, Pedro Miguel Amparan, Isidoro Va- 
lladares, Antonio María Arreaza y del Alférez de 
Caballería Vicente Matute, 'quienes, aunque en me- 
nor escala, prestaron también sus servicios á la Cau- 
sa de la Patria (2). 

Como estamos en época de reparaciones históri- 
cas, nos permitimos asomar respetuosa y patriótica- 
mente la idea de que sería cumplir un acto de jus- 
ticia y un deber de gratitud para con el héroe, 
erigir en Aragua una columna alegórica al llanero 



1. Fueron sus padrinos los padres del General Bermúdez, quienes re- 
sidían en Aragua y donde se casaron. De allí se ausentaron con anterio- 
ridad al nacimiento de dicho General. La partida de matrimonio se halla 
en el folleto de don Miguel José Romero. 

2. Se nos asegura que el Coronel Lucas Carvajal era también hijo de 
Aragua, pero no lo sabemos con evidencia. Este denodado patriota no sólo 
prestó sus servicios en Venezuela, sino también en Nueva Granada, Ecuador 
y Perú. Distinguióse en Bombona, donde, herido el Jefe de la Vanguar- 
dia, le sucedió en el mando de la División, cayendo él también herido. 
Cuando el Libertador organizó el ejército cinco días antes de la gloriosi 
jornada de Junín, le nombró comandante de la columna de caballería co- 
lombiana, y en la carta que sobre la célebre batalla de Ayacucho dirigió 
Sucre á Bolívar se lo recomienda para G en ? ra l 4e Brigada. 



— 34 — 

famoso Francisco Carvajal, la cual serviría á la vez 
para perpetuar la significación que en la Historia ha 
tenido la suerte de corresponder á aquella ciudad. 
Y asimismo, la colocación en el Salón Municipal 
de los retratos del General José Gregorio Monagas, 
Coronel Eduardo Antonio Hurtado y demás Proceres 
aragüeños. 

Después de estas reminiscencias gloriosas senti- 
mos tener que consignar otros datos que se 'refieren 
á nuestras desgraciadas guerras intestinas. 

En éstas se han librado allí los combates siguien- 
tes: En la guerra de Cinco Años entre el Corone- 
Julio César Monagas, que atacó la plaza, y el Col 
mandante Ramón Hernández Hernández, á quien 
como Jefe Militar le tocó defenderla, en la ma- 
ñana del 15 de abril de 1859 (1). 

Entre el Coronel Andrés Avelino Pinto, que la 
defendió, y el General Emilio Santodomingo, que la 
atacó y perdió, el 22 de julio de 1859 (2). 

Entre el General Antonio Gómez y el General 
Víctor Rodríguez, quien atacó y perdió, á las 9 de la 
mañana del 24 de noviembre de 1870 (3). 



1. Es justo consignar el nombre de don Manuel Matute, Jefe político, quien 
con algunos hombres cívicos, y con estratagema, fué el principal defensor de la 
plaza; defensa que se facilitó también por el hecho de que los federales tenían casi 
todo su pertrecho mojado. Un esta ocasión nació el apodo de guaricongos, nombre 
vulgar del lagarto que se oculta en los palos y paredes, dado á los federales, y el 
cual se extendió á casi toda la República. Su autor fue uno de los hijos 
de Aragua que defendían la plaza, Miguel Almea. En las mismas circuns- 
tancias nacía el calificativo de godos, dado á los oligarcas por el General 
Francisco Monagas, y más generalizado aún. Ni el General L,evel de Goda 
ni el Doctor González Guiñan mencionan este combate, no obstante que 
ambos hacen referencia de un ataque en Susucual, Laguna de Susucual, di- 
ce Level, en vez de Quebrada de Sacacual, lugar donde efectivamente, des- 
pués de la retirada de Aragua, fueron sorprendidos bañándose la maj^or par- 
te en dicha Quebrada. Estaban para entonces muy bisónos. 

2. Nos duele tener que consignar el triste dato sobre el suplicio ó fu, 
silamiento en la plaza, primero de un particular y después de un desertor- 
durante esta guerra, de orden del Coronel Baca; y la muerte á orillas de 
la población de catorce presos sacados juntos de la Cárcel Pública. Hechos 
bárbaros que, por desgracia, se han cometido más de una vez en nuestras 
criminales contiendas fratricidas, y que no se justifican jamás. 

3. El General Antonio Gómez estaba investido con el carácter de Jefe 
de Estado Mayor General de Oriente, pero se encontraban también el Ge- 
neral Ángel Romero, Segundo Jefe de la Revolución en dicha región y el 
General Benito Chacín, Jefe de Operaciones del Estado Barcelona. Entre. 



— 35 — 

El 9 de diciembre de 1899, á las 11 de la no- 
che, entre el General J. A. Hernández Ron, que 
atacó la plaza como nacionalista y la ocupó, contra 
Juan Bautista Escalona. 

En la Revolución Libertadora el 1<? de julio de 
1902, á la 1 del día, entre el General Modesto. 
Castro que defendía la plaza y la evacuó á la 1 de 
la madrugada, y el General N. Rolando, que la 
atacó, ocupándola al amanecer del siguiente día. 

Al final se encontrarán los nombres de los hi- 
jos del lugar que se señalaron en estas contiendas 
armadas. 

Aragua por su posición y sus recursos ha te- 
nido la desgracia de verse ocupada siempre por ejér- 
citos, siendo notables los perjuicios que en toda oca- 
sión ha sufrido. 

Durante la guerra de Cinco Años permaneció atrin- 
cherada por las fuerzas del Gobierno; ni un solo día 
desguarnecida. Constantemente se expedicionaba de 
allí, constituyendo las principales de estas expedi- 
ciones y salidas, la que se dirigió al Banco de los 
Pozos para librar el primer combate de la Federa- 
ción en Oriente el 19 de marzo de 1859; y las de 
Copié, La Cureña y Chaguaramas, lugares todos 
donde se libraron acciones memorables, en los días 
17 de febrero de 1860, 11 de abril de 1861 y 3 de 
abril de 1862, respectivamente. 

Enseñoreado de nuestros pueblos el espíritu de 
revueltas, y deseosa Aragua de reponerse de sus que- 
brantos, consagró empeño especial al mantenimiento 
del orden y de la paz, y así lo vimos traducido en 
distintos actos públicos y en hechos prácticos (1). Re- 



varios Jefes de tropa y sueltos de fama recordamos, de los primeros, al 
General Pedro Dúchame, padre de los actuales Dúchame y los Centeno; 
y de los otros á Leoncio Quintana, los Sierra, los Amparan, Vicente, 
José y Ramón, González Gil, etc. listaba allí toda la Revolución de Oriente. 
1. Recordamos que respetando el General José Gregorio Monagas, hijo, tan 
laudable y legítima aspiración de los aragüeños y deseando sin duda no enajenar 
sus simpatías, pasó con sus fuerzas á inmediaciones de la ciudad en cierta oca- 
sión, sin tocar en ella, diciendo: «Dejemos quieto á Curazao chiquito». El Co- 



— 36 ~ 

feriremos uno de ellos: eu 1865 con motivo de ha- 
ber llegado á aquella ciudad el General Zabulón 
Valverde, acompañado de un Bstado Mayor, para ha- 
cerla base de su restitución al Poder del Estado, 
contando con la Autoridad Civil que le era adicta,, 
algunos padres de familia y jóvenes de la primera 
sociedad, haciendo uso del derecho de ciudadanía, 
resolvieron prenderle, como lo hicieron, en unión de 
sus compañeros, y lo remitieron á Barcelona. Com- 
pletaron este paso, ejecutado con acierto y audacia, 
diputando en seguida una comisión á Santa Ana (l), 
cerca del General J. A. Sotillo, hijo, para excitarlo 
á ocupar la Presidencia del Estado, que constitucio- 
nalmente le correspondía, á fin de evitar y precaver 
de este modo nuevos disturbios y derrocamientos tu- 
multuarios, como los que se estaban sucediendo. So- 
tillo fue á Aragua en esa ocasión, lo cual dio motivo 
á que se efectuaran dos reuniones de padres de fa- 
milia, para que se decidiera á ocupar el Poder. 
¡Cuántos males se hubieran evitado en nuestro país, 
con procedimientos de esta naturaleza! 

En la Revolución Azul, encabezada por el Ge- 
neral J. T. Monagas, el 68, se movilizaron fuerzas, 
las que pelearon en Caracas valerosamente á las 
inmediatas órdenes del General D. Monagas, saliendo 
herido el General Villasana y el Coronel Vicente 
López y distinguiéndose entre otros Jefes y oficia- 
les, también aragüeños, el Coronel Nazario Rodrí- 
guez (2). 

Bl 9 de setiembre de 1877 hubo un movimien- 



mercio aconsejaba á sus relacionados de los campos en el sentido de la 
conservación de la paz y hasta hacíanse sacrificios pecuniarios para ello, 
El señor Alonso Calatrava más de una vez dio dinero á ciertos caudillos, 
como al General Pedro Pérez, para mantenerlos neutrales, y en otra opor- 
tunidad con el fin de evitar que el General Olivo tocase en Aragua á su 
tránsito para Maturín, le envió tres mil pesos de una colecta que él encabezó. 
1. Dos de los que componían la comisión fueron los señores J. Cle- 
mente Hernández y Doctor J. M. Hernández Bastardo. 

■ 2. En esta ocasión se llevó el General D. Monagas de Aragua una cu- 
lebrina de cobre, que en la Guerra de Cinco Años mandó de El Pao el 
Coronel J. A. Ruiz, quien la recibió de Ciudad Bolívar. 



— 37 — 

to en favor del orden Constitucional del Estado, al 
frente del cual se puso el General José Amparan (l); 
y el 18 de noviembre de 1888 encabezó este mismo 
General un alzamiento contra el Gobierno del Doc- 
tor Rojas Paúl; el cual, aunque tomó notable in- 
cremento, fue debelado el siguiente mes en el lugar 
denominado Los Tanques. 

Consignamos con gusto que Aragua ha dado dos 
Presidentes de la República: el General José Gre- 
gorio Monagas, Ilustre Procer de la Independencia 
y Libertador de los esclavos (1851 á 55) y el Ge- 
neral José Ruperto Monagas, (1869 á 70); y un 
Vicepresidente, el General Francisco José Oriach, 
(1857 á 58), elegido en dos períodos constitucionales, 
de 1857 á 61 y^ de 1857 á 63. 

Han ocupado la Presidencia del Estado los Doc- 
tores Domingo J. Guzmán Bdo. (1880 á 81). (2) 
y el Doctor César Bspino, en dos ocasiones interi- 
namente, en 1881 y 1887. 

También estuvieron encargados en su carácter 
de Consejero de Gobierno el señor Miguel Arreaza 
en 1899, y el General Jorge Hernández Pares en 
1903, como Vicepresidente. 

El Doctor, Camilo Alfaro fue Candidato en 1874, 
y los sufragios lo hubieran favorecido, pero se com- 
prometió en la Revolución de aquella época. Fue 
una lástima, pues progresista como era y liberal 
de corazón, habría hecho un buen Gobierno. 

Han sido congresantes: Eduardo Antonio Hur- 
tado, quien fué parte de la Comisión redactora de 



1. Este movimiento fué llamado Alzamiento de la Canoa, por haber 
sido iniciado en la esquina de la casa del General Juan José Lander, donde 
existía una canoa atravesada en la calle, en la que, sentados los promotores, 
invitaban á los transeúntes. De allí nos dirigimos á ocupar la Jefatura y 
al pasar por frente á la casa de la señora Mercedes A. de Pares victorea- 
mos al General Amparan, quien, aunque con la salud quebrantada, marchó 
á la cabeza nuestra. 

2. Bien merece su memoria el homenaje de que su retrato se coloque 
en el local del Concejo Municipal, por sus servicios prestados á la Ins- 
trucción. 



— 38 — 

la Constitución de 1830, figuró como Vicepresidente 
del Senado en 1835 y presidió el Congreso de 1848; 
Manuel Figuera, Luis Bastardo, Nicanor Cardier, 
Manuel A. Matute, Francisco José Oriach, que pre- 
sidió la Cámara de Diputados el 54, Luis Blanca, Fé- 
lix Hurtado, Pedro Gerardo Monagas, Fabricio Aponte, 
Liborio López, Camilo Alfaro, D. J. Guzmán Bastardo, 
que fue Presidente de la Cámara de Diputados en 1880 
y del Congreso en 1883; F. Díaz Grafe, César Es- 
pino, José Ramón Camejo, (Constituyente), José G. 
Villasana, D. Arreaza Monagas, A. Calatrava, An- 
drés A. Arreaza, Jorge V. Hernández, J. M. Rodrí- 
guez López,- Guillermo Ramírez Otero y Emilio C. 
Santodomingo. Tanto las personas mencionadas, como 
otras, han ocupado en distintas ocasiones puestos po- 
líticos, militares y fiscales de importancia. 

Han asistido á Legislaturas y Constituyentes del 
Estado, del 70 á esta fecha: General Liborio López, Ge- 
neral Emilio Antonio Santodomingo, Antonio M. Es- 
pino, General Iginio Sarmiento, Lorenzo Gago, Gene- 
ral J. G Villasana, Doctor César Espino, Doctor R. 
Hernández Matute, Doctor Ramón Penzini, General 
Pedro Lander, General Pedro A. Penzini, Rafael Pares, 
J. B. Hernández Tinta, Doctor V. Amparan, Doc- 
tor J. R. Hernández Pares, Br. A. Calatrava, Si- 
món T. Camejo, Tomás Alfaro y otros que se es- 
capan á nuestra memoria. 

Vemos de nuestras ligeras observaciones que 
Aragua no ha permanecido extraña á las exigencias del 
patriotismo y á la política bien entendida, haciendo 
acto de presencia en las lides del civismo en toda 
ocasión, desde 1811 á 1830 y de 1830 hasta 1897, 
en que ha quedado en desuso la hermosa práctica 
del Sufragio que tan justamente garantiza el De- 
recho Constitucional y la Ley escrita, y sin lo cual 
no concebimos la verdadera existencia republicana. 

Anotaremos también al final los nombres de los 
Sacerdotes que han servido el Curato y de los Obis- 



— 39 — 

pos que han visitado la ciudad, siendo de este lugar 
consignar el del nunca bien sentido Fr. Bernardino de 
San Hipólito, compenetrado moralmente con aquella 
sociedad, y donde ejerció su ministerio durante 22 
años, de 1853 á 1874, ejemplarizándola con sus vir- 
tudes. Su muerte fue un verdadero acontecimiento 
para Aragua. Construyó la torre de mampostería, 
que fue derribada con motivo de la fábrica del tem- 
plo y el Cementerio, también de mampostería, que 
está destinado desde algún tiempo para los túmu- 
los (1). 

Citaremos en seguida el del Venerable Padre 
Fray Nicolás de Odena, á cuyo cargo estuvo des- 
pués varias veces accidentalmente el Curato. Este 
virtuosísimo Sacerdote fue también muy querido allí, 
y de él podía decirse que olía á santidad (2). 

Los sacerdotes hijos de Aragua, han sido: los 
señores Pbros. Bduardo Antonio Hurtado y Manuel 
Barroso, en tiempo de la Colonia ó de la Indepen- 
dencia, quienes prestaron valiosos servicios á la Pa- 
tria; y después, Manuel Hernández, José Manuel 
Pares y Jesús Pérez. 

Bl libro parroquial más antiguo que se conserva 
data de 1747; y el expediente de fecha más remota 
que existe en la Oficina del Registro Público, es 
de 1821. 

Bs capital de circuito Judicial desde 1841, fe- 
cha en que por la ley nacional de 23 de marzo de 
dicho año, fueron creados para la Provincia de Bar- 
celona, dos circuitos (3). 



1. Este cementerio llama la atención de los foráneos por los varios 
túmulos ó monumentos de mármol que posee; tal vez teniendo en cuenta 
las dificultades para el trasporte de bultos tan pesados sin vías de comu- 
nicación, como hemos dicho. 

2. Ambos eran capuchinos venidos á Venezuela en 1842 con motivo de 
la guerra del Carlismo en España. 

3. Con frecuencia Procuradores de Bolívar, ventilaban en otros tiem- 
pos, asuntos en este Tribunal, no sabemos si porque fuesen de su jurisdic- 
ción ó porque se tratase á veces de dirimir controversias de competen- 
cias, pues por la Ley del 41, que hemos citado, podía llegar á ocurrir ese 
caso, Esto ha dado ocasión á creerse por algunos que dicho Tribunal tu- 



— 40 — 

Actualmente lo es del Circuito telegráfico, cuya 
jurisdicción comprende de Altagracia de Orituco á 
Soledad; y en 1881 hasta 1883, fue capital de la 
Sección Barcelona, sirviendo la Gobernación el Doc- 
tor C. Espino y el Consejo de Gobierno, los seño- 
res M. Figuera Montes de Oca, Gabriel Calatrava 
y Jorge López. 

La ciudad tenía para el Censo de 1891 617 
casas y 3.530 habitantes. 

Tiene cuatro leguas de ejidos: una hacia cada 
viento; dos lagunas artificiales en sus inmediaciones: 
la llamada Baquera, hecha en la guerra de Cinco 
Años por el Coronel Baca, y la que se hizo en 1883, 
siendo Jefe Civil don Tadeo Castro. Como dato 
puramente local mencionaremos la Quebrada qiie de- 
mora al Norte, bordeando la ciudad (1). 

La de la Danta, distante al Bste como media 
legua (2). 

La Madre Vieja, como un cuarto al Oeste (3). 

Mencionaremos como recuerdo histórico al Can- 
tón de Lozano que queda á tres leguas al Oeste de 
la población, y como media al Norte de la confluen- 
cia del Aragua en Güere (4). 



viese jurisdicción provisionalmente sobre Guayana, lo cual nos parece erró- 
neo, pues no lo hemos visto justificado en ninguna ley ó disposición so- 
bre la materia. Todas las Provincias de Oriente formaban entonces el pri- 
mero de los cinco Distritos Judiciales en que estaba divido el país. 

1. Ksta Quebrada deriva su nombre de Parramón, de un Cura Ramón 
que tuvo á orillas de ella un hato de cabras. 

2. De niño oímos la referencia de que es llamada así por haberse en- 
contrado en ella un animal ó más de cucho nombre, especie que hoy y 
desde tiempo muy atrás, no se produce allí. 

3. Tiénese como cauce antiguo del río Aragua, y así lo indica su nom- 
bre, pero parece más bien un caño que llena en su creciente dicho río. 
Resiste á los más fuertes veranos, tiempo en el cual sirve de lavadero. 
Sus márgenes é inmediaciones son de mucho recurso para las vacas de le- 
che de la población, y se reputan como de los lugares más engordadores. 

4. Es un lugar alto y antiguamente de bosque muy espeso, que se halla 
á la orilla derecha del río Güere en un punto barrancoso. Sirvió de ba- 
luarte por mucho tiempo al indio Lozano, (Bernardino) aferrado partidario 
de los españoles, y se refugiaban allí familias realistas de Barcelona, Píritu, 
y de otras poblaciones. En una ocasión en que el General J. T. Monagas 
tuvo conocimiento de que Lozano había mandado parte de sus fuerzas hacia 
el llano, probablemente en solicitud de ganado, salió de Aragua y ocultandp 



— 41 — 

Está bien dotada de Ordenanzas Municipales, y 
su organización rentística, á pesar de que las con- 
tribuciones han ido á menos, es regular. 

Fue de los pocos pueblos que desde el siglo 
XVIII tuvieron Ayuntamiento (1), y es de los conta- 
dos Distritos, que han conservado su primitivo nom- 
bre; lo cual nos ha parecido siempre lo más serio 
y conveniente. 

Calculamos que habrá hoy aproximadamente en 
el Distrito 50.000 reses. 

No posee Aragua edificios públicos dignos de 
mencionarse, como sucede con todas las poblaciones 
que en nuestro país no son capitales de Bstados, ó 
que no han servido de asiento á los Poderes Pú- 
blicos. 

Podría mencionarse el templo por la buena cons- 
trucción de sus paredes de cal y canto, por su ele- 
gante fachada y su elevada cúpula, de las más altas 
que conocemos en el país, si el techo no dejara mucho 
que desear, por no corresponder á la arquitectura y 
magnificencia de la obra (2). 



su movimiento estratégicamente, logró sorprenderlo y hacerlo prisionero, 
después de breve refriega. El fanático realista, que había jurado no ver á nin- 
gún patriota, cerró los ojos y no quiso rendirse ni ceder á pacíficas insinuacio- 
nes del General Monagas, quien, viéndose en la necesidad de proteger las 
familias, tuvo que abandonarlo á su rebeldía y autorizar su muerte. En el 
referido lugar, que era entonces un, caserío, se han encontrado balas de ca- 
ñones, pedazos de grillos y de armas de fuego, y aún se conoce un antiguo 
árbol de cují, donde refiere una tradición que estuvo amarrado el indio Lo- 
zano, y cuyo árbol se dice quedada en medio de la plaza del caserío. 

1. Landaeta Rosales. «El Poder Municipal dé Venezuela». 

2. A esta obra se dio principio en 1880 y se han invertido en los tra- 
bajos, fuera de la techumbre, 45.000 pesos, de los cuales 40.000 han sido de 
contribuciones y limosnas particulares recogidas allí y 5.000 conseguidos por 
un hijo de Aragua, así: 3.000 del Doctor Andueza Palacio y 2.000 de la Le- 
gislatura del Estado, en 1S91. Parece que también contara con algún auxi- 
lio en la Administración del General Rolando. 

Las constantes perturbaciones públicas y el malestar consiguiente, han 
retardado su conclusión. Cuando se demolió la de bahareque para dar prin- 
cipio á la nueva obra constituyeron los padres de familia una sociedad de- 
nominada de San Juan Bautista, patrono de Aragua, de cuyo seno se nom- 
braba la Directiva, que corría con los trabajos. Extinguida hace años dicha 
Sociedad, el Concejo Municipal ha nombrado la Junta que se compone ac- 
tualmente del Pbro. Juan Vicente, Doctor J. R. Hernández Pares, Bachilleres. 
Carlos M. Fragachán y Luis A, Calatrava, y señores Teófilo Arreaza, P. M. 
Pares y Felipe Lander. 



— 42 — 

Hay tres cementerios: el que hemos mencionado 
y dos que se han construido al lado de sus paredes: 
el de la parte occidental, por un hijo amante del 
terruño, la sola vez que por una interinaria de tres 
meses ha sido allí Autoridad Civil y Municipal; y el 
otro, hacia el Norte, siendo Presidente del Concejo 
el Bachiller Francisco José Camejo, quien contó 
como base para los trabajos con el dinero que pro- 
dujo la venta de la Imprenta del Club Progreso, el 
cual al clausurarse, la regaló con tal fin. 

La plaza principal es la Plaza Bolívar, que 
ocupa el centro de la ciudad y la que fue trazada 
cuando se fundó la Villa. Kstá hoy exornada con 
arboleda y jardines, avenidas, aceras y un buen en- 
verjado. Se construyó con los fondos destinados al 
Fomento del Distrito en los años de 1906 á 1908, 
acordada la Junta con el Presidente del Kstado, Doc- 
tor A. Iturbe, y le tocó inaugurarla en 6 de enero 
del año en curso al General Baltasar Vallenilla Lanz, 
como Presidente Provisional de Barcelona, quien desti- 
nó algunos fondos para la conclusión de la obra (l). 

Las otras plazas se denominan: Bl Carmen (2) 
y la de Arroyo (3). Parécenos inoficioso referir- 
nos á las de la Libertad y San Hipólito, que casi 
han desaparecido. 

Existe un mercado muy regular, cuya parte 
interior fue construida en 1879 por contrato entre 
el Concejo y el General Villasana, quien tuvo como 
indemnización la cobranza de los impuestos respectivos 



1. Esta junta la componíamos nosotros en unión del Doctor V. Peña y del 
Br. Carlos Frágachán. Después, por habérsenos nombrado en la Junta de Fo- 
mento del Estado, nos sustituyó como Presidente el Doctor J. P. Arreaza, y 
por renuncia de éste y ausencia del Doctor Peña, quedó al fin compuesta 
con los señores J. A. Castillo A., L,uis Manuel Arreaza y Carlos M. Frá- 
gachán. 

2. Fue construida por el buen hijo de Aragua don Alonso Calatrava 
en el área que ocupaba el antiguo cementerio del Carmen ya clausurado 
hacía tiempo. 

3. El entusiasta vecino Hilario Arguíndegui, tomó mucho interés en la 
erección de esta plaza, que fue bendecida en 1874 en ocasión de practicar 
una visita pastoral el Obispo Doctor J. M. Arroyo, en cuyo honor lleva su 

nomfjre. 



— 43 — 

por un número determinado de años; y posterior- 
mente su fachada en 1886, siendo Jefe Civil y Pre- 
sidente del Concejo el Doctor J. P. Arreaza; Primer 
Vicepresidente, el Br. Narciso Fragachán, y Síndico 
Procurador, el Bachiller A. Calatrava (1). 

Es justo recordar que los más de los fondos 
con que se costeó la construcción de dicha fachada, 
tomados á préstamo, fueron pagados posteriormente 
durante las Administraciones civiles de los señores 
J. Clemente Hernández, Vicente Amparan y Luis 
J. Arreaza. 

El alumbrado público que existe en la ciudad 
fue establecido por el meritísimo ciudadano y hom- 
bre público Doctor Camilo Alfaro, á cuyo efecto 
creó la renta enfitéutica en 1872. 

Hay dos imprentas: la primera fue introducida 
particularmente por el progresista Doctor César Es- 
pino en 1876 y se publicó «El Ómnibus,» primer 
periódico del lugar que se dio allí á luz. La se- 
gunda, más grande, también por él, pero costeada 
por varios contribuyentes. Al final se verán los 
nombres de los periódicos que en ésta se han pu- 
blicado (2). 

Existen nueve sociedades religiosas, que son: La 
Cofradía del Santísimo, creada á mediados del siglo 
pasado. El Carmen y San Roque, que también es 
patrono de allí elegido en 1856 cuando la epidemia 
del cólera morbo y creadas más ó menos en la 
misma fecha. El Sagrado Corazón de Jesús, la In- 
maculada Concepción, Las Mercedes, San Rafael, 
San Antonio y San José. Las solemnidades religio- 
sas de estas congregaciones se celebran con magni- 
ficencia y esplendor y los fondos excedentes se han 
aplicado regularmente al Cementerio, á la fábrica 



1. Constituida esa Actualidad por jóvenes todos, solía llamársele el Go- 
bierno de los muchachos. 

2. Sería pagar un merecido tributo á la grata memoria de tan distin- 
guido hombre de ciencias y excelente ciudadano, colocar también su retrato 
en el Salón Municipal, por tan honroso motivo. 



- 44 - 

del templo, á dádivas piadosas y á ornamentos de la 
iglesia. 

Y como el dato antecedente nos habla del sen- 
timiento religioso, diremos también que existe allí 
en grado notable, el sentimiento de la Caridad. Tal 
vez por ser hábito del lugar no hayamos parado mientes 
en ello, pero en concepto de los extraños, Aragua 
es una población hospitalaria y caritativa. A varios 
de los heridos en la pelea del 19 de julio de 1902, 
que pasaron de 300, hemos oído elogiar agradeci- 
dos la asistencia que se les prestó, bien en las casas 
particulares ó en locales preparados al efecto por 
señoras pudientes. Y esto mismo hase observado en 
toda ocasión semejante. 

Como un dato curioso, que nos viene á la me- 
moria, anotaremos que en Aragua fue construido por 
el inteligente señor Juan Prieto, (1), carpintero de 
ribera y ebanista, un barco en 1866, más ó menos, 
el cual, venciendo dificultades de toda suerte, tras- 
portó de la ciudad al río (2). Aprovechando una 
creciente de éste lo llevo al de Güere y después 
á Bl Uñare, donde navegaba convertido en vapor. 
También construyó en Aragua una goleta, que via- 
jaba á La Guaira y otros puntos, conocida con el 
nombre de La Aragiieña (3). 

Y á propósito de esto, y no debiendo callar 
los nombres de los que por sus disposiciones natu- 
rales se han distinguido, escribiremos con gusto y 
legítima satisfacción el de Juan Prieto, hijo de 
aquél y aragüeño, favorecido con especial talento 



1. Natural de Curazao; vivió eu Aragua, donde se casó y formó fa- 
milia. 

2. Está como á 600 metros al sur de la ciudad, pero el barco fu é 
llevado á mayor distancia buscándose la facilidad del terreno. Kste río se 
seca completamente en el verano. 

3. Prieto fue quien estableció allí el sistema de pozos que se hizo 
común por su utilidad. A juzgar, por los manantiales ó salados que están 
en la descolgada de la población, dedujo que á un nivel igual se encontra- 
ría agua en toda ella; corrió el nivel y verificó la prueba en su casa con 
toda exactitud, construyendo el primer pozo en 1S67. 



— 45 — 

para la mecánica. Varias poblaciones son testigo 
de sus sobresalientes facultades para este ramo, pero 
especialmente Barcelona, donde de eriales estériles ha 
formado valiosas propiedades agrícolas con los recur- 
sos del arte, y es dueño de otras empresas industria- 
les que lo honran y ponen de manifiesto su carácter 
inteligente y emprendedor. Construye actualmente 
un barco de vapor. Y poco más ó menos, puede 
decirse lo mismo de su hermano Rafael. 

Los señores Próspero Aponte, Ramón Díaz y 
Baltasar Jiménez, tienen también especiales faculta- 
des para la mecánica, y los dos primeros en su pro- 
fesión de orfebres, se habrían distinguido en cual- 
quier centró importante y civilizado. Sus nombres 
han traspasado los lindes del lugar. 

Salomón y Pascual Torres, sin ningún apren- 
dizaje en la pirotecnia, se distinguen en este arte, 
y son á la vez aficionados á trabajos de mecánica. 

Como una buena notación que no debe pasar 
inadvertida recordaremos la que dio Aragua el 8 de 
febrero de 1908. Nos referimos á la elocuente y 
viril manifestación cívica ocasionada por la práctica 
fatal, para entonces tan en boga, de nombrar autori- 
dades desconocidas y extrañas á los verdaderos in- 
tereses de las localidades. Desde dicha fecha hasta 
hoy, ha tenido aquel Distrito la satisfacción de verse 
representado por sus propios elementos, lo que prueba 
cuan conveniente sería cultivar la virtud del valor 
cívico, para el ejercicio de los derechos ciudadanos. 
Hn la práctica consciente y moderada de esa pre- 
ciada virtud del patriotismo, podríamos encontrar la 
clave de la conservación de la paz. 

Aragua conserva la tradición de sus buenas cos- 
tumbres y de su buen tono social; los antepasados, 
que fueron siempre hombres austeros y virtuosos, no 
obstante las modificaciones de la época, puede decir- 
se, están allí bien representados. 

Y ya que los traemos á la memoria escribiremos 



— 46 — 

ün rasgo que da idea, por si sólo, de la fisonomía 
moral de ellos y de sus tiempos: La Autoridad, que 
constituía siempre una perfecta garantía para el pú- 
blico y un sacrificio personal para el que la ejer- 
cía, sólo era aceptada, y podemos decir que hasta 
1870, por el honor que envolvía y por creerse un 
deber de patriotismo. A las Rentas Municipales no 
iban recibos, por sueldos, porque éstos eran destina- 
dos al fomento, ó á cualquier fin loable. 

Con la paz estable y sólida su florecimiento y 
prosperidad serán un hecho,, pues la industria pe- 
cuaria constituye principalmente nuestro porvenir. 

Los tiempos actuales exigen que se le consagre 
mayor atención con el cruzamiento y mejora de la 
raza, con el cultivo de las sabanas, con la buena 
fabricación de sus productos; y en fin, como nos 
permitimos proponerlo en cierta ocasión por la pren- 
sa, con la asociación del gremio y el ensayo de un 
negocio, cuyas bases expusimos entonces. 

Hay que pensar en los pozos artesianos donde 
quiera que surja la necesidad del agua; y este pensa- 
miento podía iniciarse con la instalación de una Jun- 
ta que tomase á su cargo constituir una sociedad de 
accionistas para la importación de la maquinaria y 
construcción del primer pozo en Aragua; lo que equi- 
valdría á trabajar hacia su definitivo bienestar, te- 
niéndose en cuenta la ventaja en primer término de 
la salubridad. Nada se perdería, tampoco, con revi- 
vir a la vez la idea de la canalización ó desvío del 
río Guanipa sobre El Aragua, con lo cual se bene- 
ficiarían las poblaciones de Cantaura, San Joaquín, 
Santa Ana, Aragua, La Margarita, San Lorenzo, San 
Pablo, Clarines y toda la extensión de los vecinda- 
rios y terrenos adyacentes (1). 

(1) En 1867, cuando se disfrutaba entre nosotros de positivo bienestar, se 
encargó al señor Juan Prieto, que hemos nombrado, para que hiciera un es 
tudio sobre el terreno, con el objeto de acometer la empresa si resultaba 
practicable y al alcance de los medios particulares. Su opinión fue favo- 
rable, pero la guerra azul trastornó el propósito. Años después, en abril 



— 47 — 

Ks preciso, además de eso, aconsejar con insis- 
tencia á la parte pobre y productora, el cultivo del 
algodón y cualesquiera otros que puedan resultar be- 
neficiosos. Fijémonos en que nuestra población dis- 
minuye considerablemente con esas emigraciones que 
sufren los pueblos cercanos ó ribereños del Orinoco, 
atraídos por las cosechas del balatá, del caucho y de 
la sarrapia, y que al fin de cuentas no son otra cosa 
que promesas ilusorias para la generalidad, y el mal 
consiguiente á la pérdida de la salud, sino de la vi- 
da. Ojalá que á los esfuerzos de la iniciativa par- 
ticular en el sentido que nos permitimos indicar, se 
aunasen los saludables efectos de providencias bene- 
factoras dictadas por los Poderes Públicos del Estado. 

Cerramos estas humildes apuntaciones, recordan- 
do á nuestros conterráneos que deben contar siem- 
pre con nuestro apoyo y buena disposición para la 
obra del bien. 

D. A. M. 

Barcelona: mayo 1910. 



de 1886, acometieron igual trabajo por sí los señores Doctor J. P. Arreaza, 
Bachilleres José R. Camejo, A. Calatrava y Narciso Fragachán y Juan Mic- 
ciollo, practicando personalmente una mensura y nivelación; y como parece 
que la obra resultaba difícil no se hizo ninguna gestión ante el Gobierno 
Nacional. Asegúrase por prácticos del terreno, que hay otro punto por el 
cual resultaría posible la obra; de modo que convendría siempre practicar 
una nueva exploración científica. 



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APÉNDICE 



Bachilleres del Colegio de San Juan Bautista 

ler. Curso. — Terminado en 1876: 

Ramón Hernández Matute. — Ramón Penzini. — Narciso Fra- 
gachán, hijo. — Alonso Calatrava, hijo. — Emilio César Santo- 
domingo. — Próspero Aponte, hijo. 

29 Curso. — Terminado en 1878: 

Policarpo Arreaza. — Manuel Dander Barroso. — J. Clemen- 
te Hernández Matute. — Pedro Ignacio Romero. — Pedro Anto- 
nio Medina. — Tomás Gibbs. — Doroteo de Armas. — Manuel Ma- 
ría Arreaza. — Guillermo Gibbs. 

El 3er. Curso fracasó.— 4? Curso en 1882: 

José Manuel lianza, hijo. — Manuel Méndez, hijo. — Carlos 
Manuel Fragachán. — Pedro Calatrava. — Miguel José Romero, 
hijo. — Francisco María Dedezma. — Antonio María L,edezma. — 
Eduardo D. Méndez. 

5<? Curso en 1884: 
Domingo T. Galvis. — Felipe Barrios C. — Tobías Matute. 

5 



— 50 — 

— Félix Antonio Maurera. — Pablo César Méndez. — Ramón Ro- 
jas. — Camilo Arreaza. — Juan Antonio Castillo. — Francisco A. 
Guzmán Romero. 



6<? Curso en 1886: 

José Ramón Camejo F. — F. A. Guzmán Alfaro. — Napo- 
león Aponte. — Gabriel Calatrava, hijo. — Pedro Barrios C. — 
Pedro Miguel Reyes. — Rafael Pares. — Rafael Gibbs. — Luis 
Alonso Calatrava. — Eduardo Gago B. 



7? Curso en 1888: 

Rafael T. Camejo. — Vicente Peña. — Tomás Castro. — Hen- 
rique Hernández. — Pedro Celestino Gutiérrez. 



8? Curso en 1890: 

José Manuel Hernández Pares. — Juan Bautista Pares 
Oriach. — Emilio Pérez Hernández. — Juan Rafael Hernández 
Pares. — Rafael Rojas. — Rafael Max. Valladares. — Saturnino 
Arreaza. — Ramón Amparan M. — Pedro M. Arreaza Alfaro. — 
Pedro Miguel Gago B. — Juan Bautista Bance. — Pedro Irady. 
— Adolfo Navarro. — Abelardo Sarmiento, hijo. 



9? Curso en 1892: 

Francisco José Camejo. — Pedro Miguel García. — Domin- 
go Antonio Calatrava. — Alonso Calatrava Rengel. — Julio C. 
Camejo. — Pedro V. Guzmán, hijo. — Manuel Guzmán Rome- 
ro. — Manuel V. Lanza — Alberto Capriles L,. 



10? Curso en 1894: 

D. J. Guzmán Alfaro. — Juan Cancio Mijares. — Augusto 
César Camejo. — Manuel J. Natera. — Manuel Guzmán Alfaro. 
— Pedro Manuel Arreaza. — Pedro V. Pérez. — Lorenzo R. Al- 
faro. — Luis Fernando Arreaza. — Pablo J. León. — Mórtimer 
Capriles. — Pedro Miguel Pares Sucre. 



51 — • 



Bachilleres del Colegio Federa/ 



Graduados en 1896: 

Olegario Aponte. — Fernando Irady. — Antonio Armas Ma- 
tute. — Ramón Solórzano. — L,uis Vicente Alfaro. — Francisco A. 
Arreaza M. — Rafael Arreaza Agostini. — José Ramón Grafe. — 
Pedro V. Guzmán Romero. — José L,uis Martínez (1). 

En 1898: 

José Iritis Camejo. — Pedro María Tabata. — Manuel de J. 
Arreaza. — Miguel Ángel Gago. — Diego Ramón Arreaza. — José 
Tadeo Arreaza C. — Máximo Solórzano. — José A. González 
Guzmán. 

En 1900: 

Tomás A. Bermúdez. — Juan de D. Avila. — Rafael D. 
Arreaza Matute. — Francisco A. Anato. — Pedro M. Betancourt. 
— Jorge Anato. — Alonso Arreaza Calatrava. 



Bachilleres del Colegio de La Asunción 

(Recibieron sus grados en el Federal). 

ler. Curso: graduados en 1900. 

Domingo Guzmán Romero. — Diego Antonio Arreaza Ca- 
latrava. — Manuel Felipe Eander. — Andrés A. Eepage. — Manuel 
A. Pares Espino. — Rafael Santiago Hernández. — Manuel J. 
Martínez. — Pablo César Gómez. 

2<? Curso en 1902: 
Cruz M. Eepage. — Florencio Eepage. — Ramón Penzini 



1. Se graduaron también en la misma fecha del 96 los estudiantes del 
Colegio Zamora, de La Pascua: Pedro Manuel Escobar, Miguel Ignacio Mén- 
dez, Juan Antonio Padilla, Jesús María Istúriz, Eladio Ernesto Díaz, Juan 
Ante-portam Pedrique, Luis Manuel Díaz, Miguel Lorenzo Ron; y en 98, 
Antonio Padilla Chaeín y Trino Herrera Jaramillo, del Colegio Zaraza. 



' — 52 — 

Hernández. — Domingo López Méndez. — José Rafael Prieto, — 
Manuel Rivas Natera. — Ramón Natera. — Pedro Vicente Guz- 
mán Alfaro. — Manuel Salvador Cermeño. 



3er. Curso en 1904: 

Manuel Tiberio Arreaza. — Pedro Felipe Arreaza Calatra- 
va. — Juan Serafín Penzini. — Pedro J. Hernández Gómez. 



4<? Curso por graduarse: 

Nicanor Barrios Santos. — Alejandro Barrios Santos. — An- 
drés Ángel Arreaza. — Leopoldo Hernández Gómez. — Lorenzo 
Cardier Guzmán. — Francisco de Sales Arreaza (i). 



Agrimensores: 

R. Hernández Matute. — F. A. Ledezma. — A. M. Ledez- 
ma. — Pedro Miguel Pares Sucre, 1894. — Francisco A. Arrea- 
za M., 1896 (2).— Carlos M. Fragachán, 1897.— Andrés A. 
Lepage. — Simón T. Camejo. — Manuel F. Lander. — Manuel A. 
Pares E. — Pablo César Gómez. — Rafael S. Hernández. — Ma- 
nuel J. Martínez, 1899. — Cruz Lepage. — D. López Méndez. — 
Florencio Lepage. — R. Penzini H, 1905. 

Estos, con excepción de los tres primeros, recibieron su 
grado en el Colegio Federal. 

Dib Jijante: 
J. T. Arreaza Calatrava. 

Aficionados al dibíijo: 

Bachiller José Rafael Prieto. — Bachiller Domingo López 
Méndez. — Romualdo Gómez. — Rafael S, Rodríguez. — Luis M. 
Arreaza, hijo. — J. G. Arreaza Matute. 



1. Recordamos como Bachilleres antiguos, hijos de Aragua, que estu- 
diaron y se graduaron en Barcelona: á Don Miguel José Romero y Justinia- 
no Valladares. 

2. También se graduaron de Agrimensores en este mismo Colegio 
en 1896, los estudiantes del Colegio Zamora de I,a Pascua, del cual era Rec- 
tor el Benemérito de la Instrucción don J. R. Camejo: Eladio Ernesto Díaz, 
Luis M. Díaz y Miguel Ignacio Méndez. 



53 — 



Fa rm a ce u ticos ti tu lares : 

Doctor César Espino. — Doctor R Hernández Matute. — 
Doctor Raimundo Calatrava Rengel. — Doctor Pablo César Gó- 
mez. 

Dentista: 

Móftimer Capriles Dander. 

Telegrafistas: 

Eduardo L. Medina. — Rafael Solórzano Gómez. — Máximo 
Solórzano Gómez. — F. Castro Díaz. — Manuel A. González Ba- 
ca. — Rafael González Baca. — Henrique Hernández Matute. — P. 
M. Betancourt Rojas. — Celestino Hernández. — Pedro J. Hernán- 
dez Gómez. — José Ramón Ramos. — Lorenzo Cardier Mendoza. 

Fotógrafo: 

Ramón Zolórzano Gómez. 

Periódicos publicados en Aragua y sus Redactores: 

«El Ómnibus» (año 1876) Doctor C. Espino y Conrado 
Scherling. 

«El Guanipa», 1877, Editor, Vidal Jiménez Craz. 

«El Semanario», 1880, Doctor C. Espino. 

«La Prensa», Editor, Lorenzo Alfaro Espino. 

«Club de Amigos», 83 á 87, órgano de la Sociedad de 
su nombre. 

«Gaceta Municipal», creada siendo Presidente del Con- 
cejo el señor A. Calatrava. 

«Signos del Tiempo», 1887, Generales J. C. Hernández, 
V. Amparan, D. Arreaza Monagas, J. J. Lander, J. A. Cas- 
tillo, Gregorio González, Doctor M. A. Matute. 

«El Aragüeño», Doctor A. A. Arreaza y Bachiller A. 
Calatrava. 

«Gaceta Municipal», sirviendo la Presidencia del Concejo 
el Doctor J. P. Arreaza. 

«El Cronista», 87, General E. Santodomingo. 

«La Aurora», 87, E. Pérez Hernández, A. Grafe, Fran- 
cisco J. Camejo. 

«El Mensajero», 88, Luis Echeverría. 



— 54 — 

«El Tiempo», 88, Doctor M. A. Matute. 

«El Voto Popular», Editor, Domingo J. Galvis. 

«El Óbolo», 1888, Bachiller A. Calatrava. 

«La Convención», 88, Doctor R. Hernández Matute, J. 
Castillo A. 

«El Ensayo», 88, P. M. Reyes, J. B. Bance. R. Rojas, 
G. Calatrava, P. M. Grafe, Eduardo Medina. 

«El Doro», 88, J. B. Hernández Tinta. 

«Gaceta Municipal», 89 á 92, siendo Presidente del Con- 
cejo el señor J. C. Hernández. 

«La Unidad Liberal», 1890, Bachiller G. Calatrava. 

«El Alba». 

«Gaceta Municipal», 1893, creada por el Concejo presi- 
dido por el Doctor J. R. Hernández Bastardo. 

«El Boletín». 

«El Eco Aragüeño«, 1895, Celestino González, Editor. 

«El Pentagrama», 95, Órgano de la Estudiantina Aragüeña. 

«El Fósforo», 1897, Bachiller Adolfo Navarro. 

«El Voto Libre», 97, Bachiller G. Calatrava. 

«El Despertar», 97, A. Capriles Lander, Doctor J. M. 
Hernández Pares, Bachiller Tomás Castro, P. A. Penzini, Ba- 
chiller Rafael Pares, Pedro G. Alfaro, J. B. Hernández Tinta. 

«El Huracán». 

«El Murciélago», Bachilleres Eduardo Medina, Ramón Rojas 
Hernández, G. Calatrava, P. M. Grafe y Pedro Miguel García. 

«Las Avispas», Editor, Máximo Martínez. 

«Puntos y Comas, Bachiller Francisco J. Camejo. 

«El Amigo del Pueblo,» 1901, J. B. Hernández Tinta. 

«De Ocasión,» 1901, Br Olegario Sifontes Torres. 

«El Centinela Restaurador,» 1903, J. B. Hernández Tinta. 

«La Revista,» 1905 á 1906, Diario, Órgano del Club Pro- 
greso. 

«Alba Lírica,» 1908, Bres, R. D. Gómez, J. S. Pen- 
zini, P. J. Hernández Gómez. 

«Oriente,» 1908, Doctores V. Peña, J.' T. Arreaza Ca- 
latrava, Rafael T. Camejo y Rafael Gibbs, Bachilleres G. Ca- 
latrava y Francisco J. Camejo. 

«El Esfuerzo Juvenil,» 1908, Bachilleres J. S. Penzini y 
P. J. Hernández Gómez. 

«Gaceta Municipal,» 1908, creada por el Concejo presidido 
por el Br. Francisco J. Camejo. 

«El Boletín Restaurador, «, S. T. Camejo. 

«El Mensajero», 1909, Br. José Luis Camejo. 

«El Cóndor», 1910, Órgano del Club Bolívar, Directores: 
Arturo Fajardo, A. Arreaza Molleras, L. Hernández Gómez. 



— 55 — 

Hijos de Aragua que han figurado en las guerras 
intestinas del 55 á la fecha. 



En la de Cinco Años, como Oligarcas: 

Coronel Manuel Baca. 

Primeros Comandantes: Dr. Vicente Amparan, Ramón Her- 
nández y Hernández, Miguel Hernández, -José Gregorio Torre- 
alba, Hilario Torrealba, Leoncio Peña. — Segundos Comandan- 
tes: José Amparan, Manuel Guzmán Bastardo, Francisco A. 
Hurtado, Pedro C. Romero, Miguel Almea, Claudio Henríquez. 

Capitanes: José Manuel lianza, Francisco García, Ra- 
món Amparan, Francisco A. Guzmán Bastardo, Santos Ro- 
dríguez, Mateo Núñez, Evangelista Acevedo, Raimundo Ca- 
latrava, Miguel Almea, hijo, José Sosa, José Henríquez, José 
María Rojas, Ramón Rojas, Domingo Pérez y M. Balladares 
Itriago; Manuel Méndez y Lorenzo Gago, Ayudantes. 

Como Federales: Generales Camilo Alfaro, Fabricio 
Aponte, Pedro Pérez, José Gabriel Villasana, Luis Blanca, 
Pedro J. Correa, Pablo Rodríguez. 

Coroneles Pedro Zurita, Magdaleno Pérez, Andrés José 
Gómez, Ramón Grafe Miranda, Pedro Oriach, Liborio López, 
Manuel V. Reyes. 

Comandantes, Félix Martínez, Bonifacio Henríquez, San- 
tana Ortiz, Caridad Moreno, Catalino Vivas, Ursulo Perales, 
José María Oriach, Leandro Miraba!, Benigno Gutiérrez, 
Elias Torres, Lorenzo Eva, Pastor Villanueva, Santiago Ma- 
cadám Casildo Sánchez, Ceferino Perales, Pedro V. Guzmán 
Bastardo, Juan Marrón, Cecilio Castillo, Isidro Puerta. 

Capitanes: Andrés Suárez, Primitivo Cermeño, Cándido 
Cermeño, Vicente López, Severo Rodríguez, Andrés Rodrí- 
guez, Esteban Maita, Luis Velázquez, Eugenio Ramos y 
Luis F. Mota, Proveedor. 

En la Azul: 

Azules: Generales José Amparan, Ramón Amparan, Dr. 
Vicente Amparan, Justo Guevara, Luis Blanca. 

Coroneles Fidel Hernández, Esteban Carvajal, Luis José 
Arreaza Monagas, Ricardo Cardier. 

Comandantes Pilar Belisario, Candelario Matamoros, 
Bruno Aray. 



— 56 — 

Amarillos: Generales Fabricio Aponte, J. G. Villasana, 
Juan Marrón, Magdaleno Pérez, Margarita Pérez, # Ramón 
Grafe Miranda, Manuel V. Reyes. 

Coroneles José Marrón, Nazario Rodríguez, Lorenzo Eva, 
Salomón Coa, Emilio A. Santodomiugo, Esteban Milano, Fe- 
lipe Turipe, Juan Bericoto. 

En la del 79. — Gobiernistas: 

Generales José Amparan, Francisco José Oriach, Lean- 
dro Mirabal. Coroneles Cecilio Castillo, Severo Rodríguez, 
José Gregorio Castillo. 

Revolucionarios : 

Generales Villasana, Marrón, Pérez, etc. Coroneles Ro- 
dríguez, Milano, Turipe, etc. 

En la del 88. — Del Gobierno: 

Generales Ramón Grafe, Leandro Mirabal, Domingo Pé- 
rez, etc. Coroneles J. A. Castillo A., P. Grafe Salazar, Fe- 
lipe Lanza, Luis Felipe Arreaza, etc. 

En la del 92.— Del Gobierno: 

Generales Domingo Pérez, José Manuel Lanza, etc. Co- 
roneles Luis Grafe Calatrava, Vicente Amparan, hijo, A. Aponte 
Miranda, Ramón Rojas Hernández, Luis J. Arreaza Monagas, 
J. A. Castillo A., Luis Felipe Arreaza, Pedro Grafe Salazar 
Amador Mayorga, Carlos Díaz, Javier Alegre, José Gregorio 
Castillo, etc. Comandantes Calixto Baca, José A. Baca, Hi- 
pólito Campos, G. Calatrava, hijo, Esther Castillo, etc. 

De la Revolución: 

General Jorge Hernández Pares. Coroneles Vicente Arrea- 
za, Candelario Matamoros, León Aray, etc. 

En la Revolución del General R. Guerra: 

General Ramón Rojas Hernández. 

En las Revoluciones Nacionalistas y Libertadora: 

Generales V. Amparan, hijo, (este valiente joven murió 
en la Nacionalista en 1900,) Grafe Calatrava, Aponte Miran- 



— 57 — 

da, Rojas Hernández, Castillo A., L,uis Felipe Arreaza, Jo- 
sé Gregorio. Castillo, etc. Coroneles Pedro Urbáez, Ramón 
I. Maza, Iviiis M. Rivero, Rafael Arreaza Alfaro, L,uis Bel- 
trán Arreaza, Ramón Pérez Hernández, etc. 

Del Gobierno: 

Generales J. Hernández Pares, Amador Mayorga, Teodoro 
Velásquez y José Antonio Baca, (este líltimo murió antes de 
la libertadora ) . 



Sacerdotes que han servido el curato de A ragua 

Pbro. D. Nicolás García, barcelonés, fundador y primer 
Cura (l). (Véase esta cita al final del Apéndice.) 

R. P. Br. Fr. Juan Antonio Velásquez, de la Regular 
Observancia de N. S. P. S. Francisco Apostólico, de las Mi- 
siones de la Purísima Concepción de Píritu: Fue quien hizo 
el primer libro parroquial que se conserva, en 1747. Aparece 
sirviendo la parroquia del 14 de octubre al 26 de noviembre 
de dicho año. 

Fr. Pedro Díaz Gallardo, del 22 de enero al 11 de marzo 
de 1748. 

Fr. Francisco Constela, 14 de marzo de 1748 hasta el 12 
de setiembre de 1750. 

Br. Du. Fernando Manuel del Bastardo y Doaiza, Vica- 
rio Foráneo y Juez Eclesiástico, octubre de 1750 á 15 de 
mayo de 1756. 

Dn. Francisco José de Alemán, Cura Rector, Vicario in- 
terino, Juez Eclesiástico, 15 de mayo á 18 de agosto de 1756. 

D. José Dópez de la Puente, Coadjutor de Cura, encar- 
gado por Dn. Juan Ramón de Rojas, Cura propietario, que 
aún no se había ordenado de Presbítero, setiembre de 1756 
á agosto de 1758. 

D. Pedro L,uis de Bastardo y Doaiza, que entregó por 
renuncia, octubre 1758 á junio de 1770. 

Br. D. laucas de Alemán, junio á julio de 1770. 

D. Juan Ramón de Rojas, julio á setiembre del mismo 
año. (Probablemente el que le dio el nombre á la Quebra- 
da del Padre Ramón.) 

R. D. Manuel Antonio Figuera de Cáseres, setiembre de 
1770 á junio de 1786. 

R. D. Manuel Antonio Pérez y Carvajal, Cura Coadju- 
tor, junio de 1786 hasta el 20 de febrero de 1802. 



— 58 — 

R. D. Manuel Antonio Pérez de Aguilera, desde el 23 
de febrero de 1802 hasta el 17 de agosto de 1814. 

Pbro. Juan José García 5^ Oliva, desde el 17 de agosto 
de 1814 hasta el 20 de diciembre de 1843. (Uno de estos 
dos Sacerdotes ó ambos, se arrodillaron el día siguiente que 
fue la batalla, en el atrio de la iglesia á implorar por la 
vida de las mujeres y niños refugiados en ella, donde corría á 
torrente la sangre, logrando así salvar muchas vidas. ¡Honor, 
pues, á su memoria! Ambos administraron por largos años 
la parroquia, siendo el Padre García y Oliva quien la ha ser- 
vido hasta la fecha por más tiempo: 29 años. El Capellán 
del Ejército de Morales, Manuel Ortiz, noble Sacerdote cumanés, 
rogó también por las vidas de los que se habían ocultado en 
las casas y en los alrededores de la población. 

Fr. Celestino Alemán, por enfermedad del Cura García y 
Oliva, diciembre de 1843 á febrero de 1844. 

Pbro. Antonio Alemán, febrero de 1844 á julio de 1850. 

Pbro. Leandro Aristeguieta, julio de 1850 á setiembre del 
mismo año. 

Pbro. Antonio Alemán, encargado de enero á julio del 
53. 

Fr. Bernardino de San Hipólito, desde el 4 de julio del 
53, hasta el 6 de octubre de 1874. t 

Fr Nicolás de Odena, 6 de octubre del 74 á 18 de octu- 
bre del 75. 

Pbro. José María Urdan eta, 12 de diciembre del 75 á 20 
de setiembre del 78. 

Pbro. Miguel Rojas, 13 de noviembre del 78 al 3 de mar- 
zo del 79. 

Pbro. Juan José Castillejo, 3 de abril del 79 á 23 de octu- 
bre del 80. 

Fr. Nicolás de Odena, 30 de diciembre del 80 á 26 de junio 
del 81. 

Pbro. Juan Calbet, 26 de junio del 81 á 30 de octubre 
del 82. 

Pbro. Tomás Rodríguez, 25 de diciembre del 82 á 3 de 
abril del 83. 

Fr. Nicolás de Odena, 19 de junio del 83 á 9 de diciem- 
bre del mismo año. 

Pbro. Ramón Ponce de León, 31 de diciembre del 83 á 
23 de enero del 90. f 

Pbro. José Manuel Pares, 25 de enero del 90 hasta el 7 
de marzo del 93. 

Pbro. José Ignacio Certad, 7 de marzo del 93 á 2 de ju- 
lio del 95. 



— 59 — 

Pbro. Santiago Sandoval, 5 de julio del 95 á 26 de ju- 
lio del 96. 

Pbro. L,uis Stigliani, 29 de julio á 12 de noviembre del 96. 

Pbro. Nicolás Mennella, 17 de noviembre del 96 á 15 de 
marzo de 1903. 

Fr. León Ecay, 15 de marzo á 13 de julio de 1903. 

Fr. Juan Vicente, desde el 13 de julio de 1903 á la fe- 
cha. Su coadjutor Silverio L,eón murió en 1908. 



Obispos que han visitado á Aragua 

limo, señor Don Francisco Pérez Lozano, del Sagrado 
Orden de S. Basilio, Obispo de San Juan de Puerto Rico, 
confirió el Sacramento de la confirmación á los feligreses de 
la nueva fundación de Aragua, el 19 de marzo de 1740, en 
el pueblo de San Mateo. 

El señor Don Manuel de Figueroa, Capellán Real de la 
Real Fuerza de Araya, Secretario de Cámara y Notario ma- 
yor de la audiencia Eclesiástica del limo, señor Don Fran- 
cisco Julián Antolino, Obispo de la Diócesis, la visitó siendo 
Secretario Fr. Antonio Caulín, en 4 de de mayo de 1752. 

El limo, señor Doctor Mariano Talavera y Garcés, Obispo 
de Trícala, en 6 de noviembre 1834. 

El limo, señor Mariano Fernández Fortique, en 19 de 
octubre 1843. 

El limo, señor Doctor José Manuel Arroyo y Niño, en 
julio de 1857, en todo agosto de 1862, en 1867 y en 1874! 

El limo, señor Doctor Manuel Felipe Rodríguez, en 21 
de mayo de 1886. 

El limo, señor Doctor Antonio María Duran, en 27 de julio 
de 1896. 



Cofradía del Santísimo 

(Extracto del acta) 

En 23 de abril de 1854, á excitación del Cura y Vica- 
rio, se reunieron en la Iglesia de Aragua con el propósito 
de reconstituir la «extinguida hermandad del Santísimo» (así 
dice el acta, ) los señores Licenciado Nicanor Cardier, Felipe 
Cardier, Coroneles Pedro Miguel Amparan y Eduardo Hur- 



— 60 — 

tado, Licenciado Narciso Fragacháu, Ángel Díaz, Antonio 
María Espino, Carlos Valladares, Manuel Antonio Matute, 
Emilio Pares, Rafael Lander, Eduardo Gago, Pedro Gago, 
Mariano Gallegos, Vicente Alfaro, Ramón Hernández Matute, 
Evaristo Gómez, José Camejo, Luis Arreaza, Miguel Hernán- 
dez, Domingo López, Jorge Pares, Pedro Celestino Amparan, 
Ascensión Aponte (único sobreviviente á la fecha) y Camilo 
Alfaro. Fueron elegidos funcionarios, Nicanor Cardier, para 
Presidente, y Mariano Gallegos, para Secretario. La Comi- 
sión para redactar los Estatutos se formó del Licenciado Nar- 
ciso Fragachán, del Cura y Vicario Fr. Bernardiuo de San 
Hipólito y del señor Eduardo Gago. 

Nota: El número de Hermanos ó Cofrades, personas todas 
muy honorables, estaba limitado para aquella fecha al de 25; 
después se extendió á 36, y desde 1883, más ó menos se san- 
cionó un Acuerdo, haciéndolo ilimitado (1); enmienda .que 
quedó consignada después en los nuevos Estatutos que rigen. 
Esa Cofradía no ha dejado de funcionar en ninguna ocasión con 
la regularidad debida; lo mismo las demás sociedades religiosas, 
cuyas listas sentimos no publicar, por no haberlas logrado; 
principalmente la del Carmen, que es la más antigua y la 
de San Roque, que la sigue. 



Partida de Bautizo de "Tigre Encaramado" 

Pbro. José Manuel Pares, Cura Párroco de la Santa Igle- 
sia de San Juan Bautista de esta Ciudad, certifico: que en el 
libro parroquial de Bautizos, n? 4, que empezó el año de 
1788 y terminó en 1793, que existe en el archivo de esta 
Iglesia, aparece al folio 174 y su vuelta, una partida del te- 
nor siguiente: 

«En nueve días del mes de enero de mil setecientos no- 
venta y dos años, yo el Beneficiado D. Manuel Antonio Pérez 
y Carvajal, cura de esta parroquia de la Villa de Aragua, 
certifico: que en ella bauticé solemnemente, puse óleo y 
chrisma á Francisco del Carmen de la Trinidad, de tres me- 
ses de nacido, h. u. de Antonia Thomasa, morena esclava de 
Don Antonio Felipe Carvajal. Fueron sus padrinos Miguel 
Ramos y Martina Barranco, á quienes advertí el parentesco 



1. Recordamos que con motivo de esta circunstancia se dijo entonces, 
en son de chanza, que los liberales todo lo echábamos á perder, aludiéndose 
al Doctor Camilo Alfaro y á nosotros, autores de la proposición. 



— 61 — 

espiritual contraído y demás obligaciones, y para que conste 
lo firmo y de ello doy fe. 

((Manuel Antonio Pérez y Carvajal)) 

Y para los efectos que puedan convenir expido la pre- 
sente en Aragua de Barcelona, á veinte de agosto de mil 
ochocientos noventa y uno, la cual es conforme con su ori- 
ginal, de lo que doy fe, 

Pbro. José Manuel Pares. (1) 



Números de la "Banda Estudiantina" 

Vicente Peña, Augusto Camejo Tarbos f , Juan B. Her- 
nández Tinta, Salomón Torres, Rafael González Baca, Pedro 
M. Gago Baca, Pedro M. Betancourt Rojas, Francisco J. Ca- 
mejo, Rafael M. Valladares, Alcides Irady, Tomás Castro 
Díaz, Miguel María Ruiz, Manuel F. L,ander, Manuel de 
Jesiís Arreaza t, Carlos Valladares, Rafael Isidro Castillo, 
José Iyiüs Camejo, Mórtimer Capriles L,ander, L,orenzo Arreaza 
Romero, Miguel Ángel Baca, José Antonio González Guz- 
'mán.y Manuel Guevara. 

De la «Banda Aragüeña» sólo nos han dado los nombres 
de J. B. Hernández Tinta, Toribio Martínez, Evangelista Cu- 
mana, Rafael Sifoutes y Juan B. Itriago. 

A propósito del dato que precede anotaremos como no- 
tables en instrumentos de cuerdas, principalmente como ban- 
dolinistas, á Ezequiel Almeida, Pedro Doreto Arreaza y Juan 
Belisario. 



EL CQNGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA 
Decreta: 

Art. 1? Se crea un Colegio Nacional de 2$ Categoría 
en la ciudad de Aragua de Barcelona. 



1. La señora Candelaria Reyes de Aponte, aragüeña, que murió muy 
anciana el 65, más ó menos, conoció personalmente á Tigre Encaramado y 
también á la madre de él. 

En la primera acción de Carabobo, el 28 de mayo de 1814, figuraba el 
terrible lancero como Jefe del Escuadrón de Aragua. 



— 62 — 

Art. 29 Este Colegio se establecerá el 16 de setiembre 
próximo, día en que principia á correr el año académico. 

Dado en el Palacio del Cuerpo Legislativo Federal, en 
Caracas, á 22 de mayo de 1890.— Año 27? de la Ley y 32? 
de la Federación. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

L. Level de Goda. 

El Presidente de la Cámara de Diputados, 

J. R. Pachano. 

El Secretario de la Cámara del Senado, 

Pedro Sederstromg. 

El Secretario de la Cámara de Diputados, 

Rómulo M. Guardia. 

Palacio Federal del Capitolio en Caracas, á 22 de mayo 
de 1890. — Año 27? de la Ley y 32? de la Federación. 

Ejeciítese y cuídese de su ejecución. 

R. ANDUEZA PALACIO. 

Refrendado. 

El Ministro de Instrucción Pública, 

Eduardo Blanco. 



EL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA 

Considerando: 

Que el Colegio Nacional de " 2^ Categoría de la Ciu- 
dad de Aragua de Barcelona, es actualmente uno de lSs plan- 
teles de educación dotados de mayor número de alumnos en 
la República, y que dada la creciente población del lugar y 
el noble interés que siempre ha inspirado á sus hijos el es- 
tudio, se evidencia la necesidad de darle sólida estabilidad; 

Considerando: 

Que siempre será honroso y digno de aplauso el civili- 
zador propósito de garantizar la existencia de tales institutos, 



— 63 — 
Decreta: 

Artículo 1?. Se destina la suma de veinticinco mil bo- 
lívares á la adquisición de un local propio para dicho esta- 
blecimiento. 

Artículo 2"? Esta suma se erogará de los fondos nacio- 
nales que se destinan á las Obras Públicas en la Ley de 
Presupuesto del corriente año. 

Dado en el Palacio del Cuerpo Legislativo Federal, en 
Caracas, á 29 de mayo de 1891. 

Año 289 de la Ley y 33? de la Federación. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

Vicente Amenguar. 

El Presidente de la Cámara de Diputados, 

J. R. Pachano. 

El Secretario de la Cámara del Senado, 

Pedro Sederstromg. 

El Secretario de la Cámara de Diputados, 

Luis A. Blanco Plaza. 

Palacio Federal en Caracas, á 3 de junio de 1891. — Año. 
28*? de la Ley y 339 de la Federación. 

Ejecútese y cuídese de su ejecución. 

R. ANDUEZA PALACIO. 
Refrendado, 

El Ministro de Instrucción Pública, 

Eduardo Beanco. 



Socios fundadores del Club Progreso 

Arreaza, Manuel María 

Arreaza Matute, Rafael 

Arreaza Matute, Francisco Antonio 

Arreaza Matute, Manuel José 

Arreaza Matute, Ramón de Jesús 

Arreaza Monagas, L-uis José 

Arreaza Calatrava, José Tadeo 



— 64 — 

Arreaza Calatrava Diego A. 
Arreaza Calatrava, Alonso 
Arreaza, Pedro Eoreto 
Arreaza, Teófilo 
Arreaza Matute, Pablo José 
Alfaro Romero, L,uis Vicente 
Alfaro Espino, Juan Bautista 
Baca, Manuel 
Bousquet, Juan 
Calatrava, Alonso 
Calatrava, L,uis Alonso 
Calatrava Romero, Ruperto 
Camejo, Rafael T. 
Camejo, José L,uis 
Camejo, Simón T. 
Capriles Lander, Mórtimer 
Castillo Arreaza, Juan 
Castillo, Pedro Antonio 
Castillo, Eudoro 
Castillo, Rafael Isidro 
Cheín Dáger , Elias 
Espino, Manuel Felipe 
Espino, Ramón 
Estanga, Carlos 
Fragachán, Narciso 
Fragachán, Carlos M. 
Gago, Miguel Ángel 
Guerra, José Manuel 
Guzmán Alfaro, Domingo J. 
Guzmán Romero, Domingo 
Hernández Pares, Ramón 
Hernández Tinta, Juan B. 
Hernández Bolívar, L,uis 
Hernández Matute, Henrique 
Dander, Sixto 
Eópez Méndez, Domingo 
Morón , Ismael 
Pares Espino, Manuel A. 
Peña, Vicente 
Rodríguez, Juan Elias 
Sanoja, Augusto 
Silva, Pedro José 
Tabata, Pedro María 
Irady C, Alcides 

Ea primera reunión para constituir este Club, se efectuó 



— 65 — 

el 26 de diciembre de 1904, en el salón del Botiquín «La Man- 
churia,» del señor Rafael Arreaza Matute. 

No publicamos las nóminas de los fundadores de los otros 
Centros sociales por no haberlas conseguido. 



Datos sueltos y de distintas fechas 

El boletín que contiene el parte de la gloriosa batalla del 
«Alacrán,» fue redactado en Aragua y fechado el 8 de setiem- 
bre de 1816. (O'Leary, tomo I, página 359.) 

En agosto de 1821, dirigió desde allí el General J. T. 
Monagas, una magnífica proclama que contenía estas palabras: 
«Desgraciado el hombre que se cree necesario, y desgraciado 
el pueblo que no lo castiga por ese solo pensamiento.» 

El 25 y 26 de febrero del 31 se dirigen allí muy buenas 
cartas el Doctor Alejo Fortique y Martín Tovar, comisionados 
del General Páez con el señor J. M. Rodríguez, Secretario de 
Monagas. 

El 18 de agosto del 35 dictó el General Monagas su co- 
mentado Decreto convocatorio de la Convención Constituyente 
del Estado de Oriente. 

En el concurso que se abrió en octubre del 43 en la ciu- 
dad de Aragua de Barcelona, por el señor Obispo Fortique, 
fue elegido Cura de Barcelona, el Pbro. Silvestre Guevara y 
Lira, más tarde Arzobispo de Venezuela. 

En oficio fecha 10. de setiembre del 46 acepta Monagas 
el nombramiento de 2<? Jefe del Ejército permanente de la Re- 
pública, y el 12 de octubre siguiente, sale de Aragua con su Di- 
visión llevando al Coronel Hurtado como Jefe de Estado Ma- 
yor y al Licenciado Fragachán como Auditor de Guerra. 

Francisco José Oriach, hizo en esa ocasión su primer ser- 
vicio militar con el grado de Capitán. 

El Comandante Baca, que para entonces era muy adicto 
á Monagas, salió también á campaña, destruyendo la facción 
conocida con el nombre de los Chiriguaros. 

Los capitanes Gabino Urbáez y Evaristo Gómez, (el fraile 
Gómez) y otros aragiieños, prestaron también sus servicios en 
esa vez. 

En 3 de noviembre del 46, fecha allí el General Monagas 
una notable carta contestando la que el Presidente Soublette 
le dirigió iniciándole el pensamiento de su candidatura. Con- 
servamos copia de las cartas originales, las cuales se han pu- 
blicado como documentos históricos en el ilustrado periódico 



— 66 — 

«El Corresponsal» del Doctor Laureano Villanueva y en la 
obra que se edita actualmente del Doctor González Guiñan. 

Ese mismo mes llegan á Aragua el Doctor Joaquín Bo- 
tón, Baduel y otros, como comisionados del General Páez, 
anunciándole á Monagas el mismo pensamiento y su propa- 
ganda. 

El 48 presta Aragua eficazmente su contingente á la pa- 
cificación del país y á las órdenes del General José Gregorio 
Monagas hacen su primer servicio militar, entre otros jóvenes, 
Miguel Hernández Fernández y Pedro Celestino Amparan, alcan- 
zando el grado de Capitán, valioso todavía para esa época. 

El 18 de marzo de 1859 salen de aquella plaza los co- 
roneles Manuel Baca y Mauricio Zamora y se pelea por pri- 
mera vez en Oriente, al comenzar la guerra de Cinco Años, en 
Paraparo, en la tarde de ese día, y en la mañana del siguiente 
en el Banco de los Pozos. 

En enero del 60 salen también de allí el Coronel Baca y 
los Comandantes Andrés Avelino Pinto, Rafael Adrián, Leo- 
poldo Gómez, Carlos Minchiu, J. A. Castillo, Juan Queve- 
do, Hilario Torrealba y otros, y concurren á la memorable 
acción de Copié. 

El 11 de abril del 61 efectúa su salida de Aragua el Ge- 
neral J. M. Zamora con su Jefe de Estado Mayor, Coronel 
Juan J. Illas y se da ese mismo día la pelea de (( La Cu- 
reña.» 

El 12 de octubre del 61 sale de Aragua para Santa Ana 
el Coronel Vicente Romero como comisionado del 2? Jefe de 
los Ejércitos de la República, General J. M. Zamora á tratar 
sobre un armisticio ó suspensión de hostilidades con el 2*? 
Jefe también del Ejército Federal, General Sotillo, y el día 
14 se celebra dicho tratado en los mejores términos. 

En marzo del 62 expedicionan de la susodicha plaza el 
General Zamora acompañado del Coronel J. A. Castillo 
Sub-Jefe de Estado Mayor, del Capitán Manuel José Guzmán 
Bastardo, Ingeniero, quien dirigía la Artillería, Capitán J. 
A. Hurtado Maza, etc., v atacan en Chaguaramas á los 
Sotillo. 

En marzo del 63, concurren de Aragua con el Coronel 
Mauricio Zamora, el Coronel Pío Guerrero y los Comandantes 
Leoncio Peña, José Amparan y otros, y pelean en La Escor- 
zonera el 19 de dicho mes y en el Banco de Medrauo el 24, por 
la última vez fuerzas barcelonesas, para cerrar aquel cuadro pa- 
voroso de exterminio y de matanzas que había durado cin- 
co años. 

En junio de dicho año, salen las líltimas fuerzas de los 



67 



'Colorados ó del Gobierno con el General Baca, el Coronel Pío 
Guerrero, y los Comandantes Peoncio Peña, Francisco García, 
etc., y entran días después las primeras fuerzas federales con 
el General J. A. Sotillo. (l) 

Una semana antes habían llegado su Secretario el Gene- 
ral Camilo Alfaro, su Jefe de Estado Mayor, General José 
Antonio Alcalá y el Subjefe General Fermín José Carreño. 
Con Sotillo entraron, entre otros hijos de Aragua, los Coro- 
neles José María Oriach y Leandro Mirabal, y los Coman- 
dantes José Manuel y Jaime Oriach, quienes, como don Ca- 
milo Alfaro habían tenido la virtud de la perseverencia y 
del sufrimiento durante aquella larga y desastrosa guerra. 



Apellidos de familias notables de Aragua 
Para fines del Siglo XVIII (*) 



Alen, 

Alfaro, 

Alvis, 

Amparan , 

Antiche, 

Armas, de 

Arvelaiz, 

Arriaza, 

Aviles, 

Ayberty. 

Baca, 

Barrios, 

Barroso, 

Bastardo, 

Blasco, 

Boada, 

Burgos, 

Buscarruido 

Bustillo. 

Calatrava, 

Calderón, 

Camacho, 



del 



Cardozo, 

Carvajal, 

Cárrega, 

Castillejo, 

Chacín . 

Doble de Insel, 

Droz, 

Duarte , 

Duerto. 

Escala, 

Esguer. 

Fernández, 

Fi güera, 

Freites. 

Gago Hurtado, 

Gago Para, 

García, 

Garriga, 

Godo, 

Golindauo, 

Gómez, 

Gómez Butrón , 



1. El viejo soldado logró el propósito que había hecho de que no entra- 
ría en Aragua peleando sino con una rama de Oliva, en señal de paz y como 
testimonio de su deferencia por dicha población. 

* Debemos á la bondad del amigo I_audaeta Rosales la lista de estos 
apellidos, la cual hemos copiado de uno de sus libros inéditos, y que no to- 
dos nos eran conocidos. 



68 



Gorotizo, 

González, 

Grafe, 

Grimón, 

Guerra, de la 

Guevara, 

Guzmán. 

Hernández, 

Herrera, 

Hurtado. 

L,ara, 

lianza, 

L,edezma, 

Ivópez de la Puente, 

L,uces. 

Machuca, 

Marrón, 

Matute, 

Meló, 

Mijárez, 

Millán, 

Monagas, 

Morón, 

Monterola. 

Nadal, 

Natera. 

Oca, 

Orea, 

Oriach, 



Ortegoza, 

Ortiz. 

Padrón , 

Penal ver, 

Pérez de Aguilera, 

Pérez Carvajal, 

Perdomo, 

Pino. 

Quiñones. 

Randieta, 

Rivas, 

Rodríguez , 

Rojas, 

Romero, 

Ruiz de Oca. 

Sabino, 

Salazar, 

Santos, 

Seijas, 

Sifontes, 

Silva, 

Sosa, 

Sotillo Verde, 

Sturdi. 

Torres. 

Valladares, 

Vargas , 

Vargas Machuca. 

Yauncet. 



Notas: L,as escuelas más antiguas de que hemos tenido 
conocimiento en el curso de la publicación de estos apuntes, 
son: la de María Reyes, de hembras, en el año 30 y la del 
señor Francisco M. Ramírez el 34, donde estuvo niño de 
seis años el hoy octogenario Doctor J. T. Monagas. Tam- 
bién se nos habla de una anterior á estas fechas de un se- 
ñor Campos. 

Nos complacemos en poner punto á este Apéndice, con- 
signando el simpático dato de que en setiembre del corrien- 
te año, ha abierto don José Ramón Camejo en su estable- 
cimiento un curso filosófico, con ocho de las alumnas y 
cuatro de los varones más adelantados, de los cuales concu- 
rren puntualmente las señoritas Isaías Gago, María Castillo, 
Bárbara L,ander, Celsa L,ander, Carmen Luisa Arreaza, An- 
gélica L,edezma, L,ila L,ander v Carmen Iyander, v los ñiños 



— 69 — 

Ángel L,uis Castro y Jacobo Morón. Bien está que haya 
correspondido á tan Benemérito Servidor de la Instrucción, 
la iniciativa en el país de abrir el primer curso de filosofía 
para el estudio de la mujer. 

Puerto de la Cruz: 1910. 



(1) Hojeando de nuevo la obra de Caulín, hemos advertido una contra- 
dicción con respecto de Aragua. De la narración que comienza en el folio 
300, se infiere que la fundación de esta Villa fue en 1734 por religiosos de 
la 11? misión; y al describir la "vida de los sacerdotes Fray Juan Moro, lec- 
tor teólogo de la misión 7? y del Padre D. Nicolás García, barcelonés y 
primer Cura de Aragua, dice categóricamente que fueron ellos los que die- 
ron principio á su fundación. El primero de los nombrados murió el 4 de 
enero de 1732, (pág. 415 obra cit.) y el otro, el 1? de julio de 1725; (pág. 
420 id.) esto es: 2 y 9 años antes del 34. 

También al folio 297 hablando de la fundación de San Joaquín en 1724 
y con referencia á un suceso de 1732, hace ya mención de la Villa de Ara- 
gua. 

Por otros datos de las mismas noticias biográficas mencionadas, se de- 
duce que la fundación se inició en los primeros años del siglo 18. Creemos 
que ella tuviera origen en 1723, que es la fecha señalada por Montenegro 
Colón y á la que también se refiere en su folleto don Miguel José Rome- 
ro, pero que no se formalizara dicha fundación sino en 1734. 

Acabamos de ver una publicación en El Tiembo, fecha 6 del mes en 
curso, con el título de Un Bisabuelo de Sucre, en la cual se dice que el Go- 
bernador de Cumaná don Carlos de Sucre, fundó en 1736 la Villa de Ara- 
gua de Barcelona. — Entendemos que civilmente. 

Justo sería de consiguiente que el Concejo Municipal acordase también 
la colocación de un cuadro caligrafiado en el salón de sus Sesiones que con- 
tuviera los nombres de estos tres fundadores de Aragua. 



ÍNDICE 



Fundación y Situación Geográfica 9 y 10 

Límites, Superficie y ríos 11 y 12 

Producciones naturales y manufacturas 12 y 13 

Población, Escuelas y Colegios 14ál9 

Hombres de Ciencias y de Letras 20 á 26 

Sociedades Científicas y Literarias y otros Centros Sociales 27á29 

Datos históricos, políticos y militares 29 á 38 

Datos sobre la ciudad y algunas observaciones , 38 á 47 

Plano topográfico de la ciudad de Aragua de Barcelona 

Apéndice. — Bachilleres del Colegio de San Juan Bautista !.. 49 y 50 

Bachilleres del Colegio Federal 51 

Bachilleres del Colegio de la Asunción 51 y 52 

Agrimensores, Dibujantes, Farmacéuticos, Dentistas, Telegrafistas, Fo- 
tógrafos 52 y 53 

Periódicos publicados en Aragua y sus Redactores 53 y 54 

Hijos de Aragua que han figurado en las guerras intestinas del 58 

á la fecha 55 á57 

Sacerdotes que han servido el Curato, Obispos que han visitado la 

ciudad, y Cofradía del Santísimo 57 á 60 

Partida de Bautizo de Tigre Encaramado .- 60 y 61 

Números de la Banda Estudiantina 61 

Decretos sobre el Colegio Nacional „ 61 á 63 

Socios fundadores del Club Progreso 63á65 

Datos sueltos y de distintas fechas 65á67 

Apellidos de familias notables de Aragua para fines del siglo XVIII. 67 y 68 

Notas 69